No solo importa el peso del cuerpo, sino de qué está hecho

La delgadez no implica estar bien físicamente. La cantidad de grasa o de músculo puede ser un mayor predictor de riesgos de salud que el peso.

En el baño, debajo de la cama o en la farmacia del barrio. La balanza está ahí, esperando que nos subamos a ella para sentenciar el número que puede alegrar, angustiar, preocupar… pero que casi nunca es tomado con indiferencia. Sin embargo, expertos afirman que esa cifra no dice todo sobre nuestro estado físico, ya que no determina cuánto de ese peso corresponde a grasa y cuánto a músculo. Esos datos, sostienen, son más importantes a la hora de evaluar los riesgos para la salud.

¿Entonces el índice de masa corporal (IMC) no importa? Sí, el IMC es una medida de la comparación del peso de una persona con su estatura. Esa relación sirve para diagnosticar si tiene sobrepeso (un IMC de 25 o más) o es obesa (IMC de 30 en adelante) y, en consecuencia, un mayor riesgo de enfermedades del corazón, diabetes y muerte prematura. Por ejemplo, alguien que mide 1,75 metros se consideraría obeso a los 92 kilos.

Pero no se trata de una medición perfecta. Hay quienes tienen un IMC alto porque son más musculosos. Aunque lo más común sea lo contrario: personas con poco músculo y demasiada grasa, aún con un IMC normal.

La composición corporal cambia con la edad y la masa muscular disminuye mientras que la grasa corporal se incrementa. Eso desacelera el metabolismo, lo que facilita la ganancia de kilos a mediana edad, incluso cuando no se modifica la manera de comer o las rutinas de ejercicio.

El doctor William Leslie de la Universidad de Manitoba, Canadá, se preguntaba si la deficiente medición de la grasa corporal podría ayudar a explicar la controversial “paradoja de la obesidad”, donde algunos estudios insinúan que tener un sobrepeso moderado en etapas avanzadas de la vida podría ser bueno para sobrevivir. Para eso realizó un seguimiento a 50.000 canadienses de mediana edad y ancianos, la mayoría mujeres que se sometieron a pruebas de detección de osteoporosis con radiografías que miden los huesos y también permiten una estimación de la grasa.

Los resultados mostraron que un mayor porcentaje de grasa corporal, independientemente del IMC de la persona se vinculan con una menor sobrevida. El riesgo comenzó a crecer cuando la grasa estuvo en el rango de 36% a 38%. Curiosamente, un bajo peso también estuvo relacionado a una sobrevivencia reducida, lo que posiblemente tenga que ver con la fragilidad relacionada con la edad. “No se trata sólo de la cantidad de cuerpo que tengas, sino de qué estás hecho”, concluyó Leslie.

Mantener la grasa corporal baja es más importante para un envejecimiento saludable que un peso bajo en general, según un estudio publicado este mes en la revista Annals of Internal Medicine, que mostró que la gente joven que no está en buena forma física tiene mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 posteriormente, incluso si la balanza le sonríe.

Un grupo de investigadores suecos y estadounidenses revisaron los registros de casi 1,5 millones de hombres suecos que a los 18 años se hicieron exámenes médicos para el servicio militar obligatorio, a quienes les realizaron un seguimiento para ver cuántos de ellos desarrollaron diabetes años después.

La baja fuerza muscular y la reducida condición aeróbica estuvieron asociadas con un mayor riesgo de diabetes, sin importar si los hombres tenían o no sobrepeso. Y una combinación de ambos factores aumentaba todavía más ese riesgo.

Lo que sugieren estos hallazgos es que “las personas con peso normal podrían no recibir los consejos adecuados de estilo de vida si son sedentarios o no están en forma debido a su menor riesgo percibido”, consideró el especialista en obesidad Peter Katzmaryzyk, del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Louisiana, quien no participó en el estudio, pero fue el autor de la columna editorial que acompaña la edición en la que se publicó la investigación.

El trabajo mostró también que la condición física en la adolescencia puede tener un impacto a largo plazo. Y Leslie concluyó que los médicos deberían considerar la composición corporal de los pacientes en la evaluación de salud, no sólo el peso.

Fuente: Clarín

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