Por Dr. Daniel Cassola
La hipertensión es factor preponderante en las enfermedades cardiovasculares, los ACV, y por lo tanto en las muertes derivadas de ellas. Más que las dietas restrictivas en calorías o sal, lo importante, según los especialistas, es sostener un descenso del peso corporal, lo que puede bastar para que la presión descienda dos puntos.
«Promover un cambio en el estilo de vida y ayudar al paciente a sostenerlo es una tarea mucho más compleja que hacer indicaciones sobre una alimentación correcta y aconsejarle a la gente que haga ejercicio, por eso ahora decidimos poner esa tarea como objetivo central», dijo Fernando Filippini, presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).
La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa, asintomática y letal que sólo puede ser detectada mediante el control de la presión arterial. Y si bien la adherencia a los tratamientos farmacológicos es un problema para bajar el riesgo de la población hipertensa y brindarle un envejecimiento exitoso, hoy los especialistas ponen cada vez más la atención en la modificación del estilo de vida, con una alimentación menos «industrializada» como núcleo central.
«Hay excelentes tratamientos farmacológicos, pero sin cambios profundos en el estilo de vida no ofrecen todos los beneficios que son capaces de dar», coincidió por su parte el cardiólogo Arnoldo Kalbermatter, también miembro de la SAHA. Kalbermatter dio otros ejemplos: «Adoptar una dieta como la DASH (sigla en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension o Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), similar a la mediterránea, rica en frutas y vegetales y baja en grasas, permite un descenso de entre ocho y 14 mmHg (0.8 a 1,4 puntos), y bajar el consumo de sal a seis gramos diarios ayudaría a bajar la presión unos ocho mmHg (0,8 puntos), algo similar a la incorporación de 30 minutos diarios de actividad física aeróbica», puntualizó.
«Los cambios en el estilo de vida relacionados con el descenso de peso y la incorporación de actividad física tienen, según se demostró en muchos estudios científicos, alrededor de 20 efectos beneficiosos comprobados, con la ventaja de que no tienen efectos adversos», sintetizó Kalbermatter.
Los especialistas coincidieron en que otras de las medidas que ayudan a reducir la presión arterial son moderar el consumo de alcohol y dejar de fumar. Limitar el consumo de bebidas alcohólicas a 30 gramos de alcohol por día (equivalente a unos dos vasos pequeños de vino tinto) en varones delgados y 20 gramos en mujeres ayuda a reducir entre dos y cuatro mmHg la presión arterial. Además, recordaron que el consumo de alcohol en pequeñas cantidades disminuye el riesgo de infarto de miocardio.
En cuanto al cigarrillo, se sabe que dejar de fumar es la medida de prevención sanitaria más eficaz para las personas hipertensas y no hipertensas, ya que reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, renales y de una gran variedad de tipos de cáncer, recordaron.









