Preocupan los bajos índices de detección del cáncer y el agravamiento de patologías no transmisibles durante la pandemia

Cada vez más organismos internacionales buscan retomar cierta normalidad en el diagnóstico y detección temprana de enfermedades severas. Bajaron las consultas por enfermedades oncológicas y cardiovasculares aunque no debido a una baja en los casos. Se trata de males en los que perder tiempo puede ser grave.

Por Dr. Daniel Cassola

Una de las fallas más notables de las políticas públicas durante la pandemia fue no poder adaptar las normas a que la población concurra normalmente a los consultorios para realizar chequeos fundamentales, estudios de diagnóstico e intervenciones quirúrgicas programadas. Quizás este pasivo sea el peor legado de la cuarentena y las políticas de aislamiento ya que 2020 será el año con menor cantidad de diagnósticos prematuros y aplicación de tratamientos para enfermedades realmente graves.

Por ello hoy, entre muchas otras, queremos destacar dos campañas. En primer lugar la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología Médica (SLACOM) reunió a expertos latinoamericanos en cáncer de distintos países que, bajo el liderazgo del ex presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, médico oncólogo, realizaron un urgente llamado a los gobiernos para que adopten medidas para hacer frente a este escenario. Según los datos que analizaron para el período marzo – junio 2020, contrastados con los registrados en igual periodo correspondiente a 2019, se confirma una reducción (variable según el país) en el número de consultas de primera vez en servicios oncológicos (entre 28% y 38%) y también una reducción en el número de estudios patológicos (entre 6% y 50%), cirugías oncológicas (entre 28% y 70%) y quimioterapias (entre 2% y 54%). No hay ningún indicio de que haya habido menos casos de cáncer, sino simplemente menos gente que se diagnosticó y trató.

Tres estudios recientes del Reino Unido estimaron que en los 12 meses siguientes a la pandemia la mortalidad podría aumentar un 20% – 30% en los pacientes con cáncer. Además del impacto negativo en la sobrevida, el diagnóstico en etapas más avanzadas determinará un aumento significativo del gasto en la atención del cáncer comparado con el gasto pre-pandemia.

A su vez, las medidas para la prevención del contagio por Covid- 19 y el miedo generalizado a salir de casa, han provocado que muchas pacientes retrasen la atención médica necesaria, aun en presencia de síntomas de enfermedades graves y potencialmente mortales como el infarto agudo de miocardio. Un trabajo de médicos especialistas argentinos, publicado en la última edición de la revista Medicina, afirma que, de mantenerse un menor control de los factores de riesgo cardiovascular de abril a octubre de 2020, podrían producirse hasta 10.500 nuevos casos prevenibles de enfermedad cardiovascular y entre 6 mil y 9 mil muertes evitables.

“No debemos perder de vista que las afecciones cardiovasculares, entre las cuales las principales manifestaciones son el infarto agudo de miocardio, el ACV (stroke) y la insuficiencia cardíaca, son responsables cada año en la Argentina de casi 100 mil muertes, lo que representa en promedio 273 fallecimientos diarios”, comentó Diego Grinfeld, cardioangiólogo intervencionista, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

“Aunque algunos hospitales pueden registrar menos ingresos de pacientes por ataques cardíacos y otras enfermedades cardiovasculares, eso no significa que dichos eventos estén en declive. Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en todo el mundo: anualmente mueren más personas por enfermedades cardiovasculares que por cualquier otra causa. El grupo de afecciones como el infarto, el ACV y la insuficiencia cardíaca, entre otras, que en conjunto son las responsables de casi 100 mil muertes cada año en nuestro país”, señaló Javier Ferrari Ayarragaray, vicepresidente del Colegio Argentino de Cirujanos Cardiovasculares.

La pandemia no provoca menos casos de cáncer, menos infartos, menos ACV. Lo que ha generado es una menor concurrencia a los consultorios y los centros de diagnóstico. Es una tendencia que el gobierno de Argentina, y de los demás países del mundo, debe empezar a revertir ya.

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