Problema global: alerta por el aumento de casos de ACV
Si no se toman medidas inmediatas, se espera que los casos de ACV aumenten en un 50%, pasando de 6.6 millones a 9.7 millones. Sin embargo, lo más preocupante de estos números es que el 91% de este incremento se espera en países de bajos ingresos o en vías de desarrollo.
Por Dr. Daniel Cassola
Un análisis epidemiológico realizado por la Comisión de Neurología de The Lancet proyecta un aumento significativo en el número de accidentes cerebrovasculares (ACV) para el año 2050.
El ACV, también conocido como stroke en inglés, es la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacidad en todo el mundo. Se trata de una emergencia médica que puede cambiar la vida de una persona en cuestión de minutos. Ocurre cuando se reduce o interrumpe el flujo sanguíneo que irriga una parte del cerebro, lo que puede llevar a daños irreversibles debido a la falta de oxígeno y nutrientes. En un ACV, hasta 1.9 millones de células cerebrales pueden morir por minuto, subrayando la importancia crítica de un diagnóstico y tratamiento tempranos, dentro de las primeras cuatro horas y media, para prevenir secuelas a largo plazo.
Máximo Zimerman, neurólogo y director médico del Centro Cites Ineco, destaca que solo el 10% de los sobrevivientes de un ACV logran una recuperación completa después de un año, otro 10% lamentablemente fallece, y el 80% queda con algún grado de secuela que afecta significativamente su calidad de vida. Estas secuelas pueden incluir la imposibilidad de mover una parte del cuerpo, entumecimiento o hormigueo en las extremidades, caída de un párpado, dificultad para hablar, alteraciones en la visión, pérdida de la conciencia, dolor de cabeza intenso y confusión. La rapidez en la atención médica es crucial, ya que cada minuto cuenta en la prevención de daños cerebrales adicionales.
El aumento proyectado en los casos de ACV se atribuye al crecimiento demográfico y al envejecimiento de la población. Sin embargo, en países desarrollados, este crecimiento se espera en personas mayores de 65 años, mientras que en países de bajos ingresos, la población joven y de edades intermedias es la que más crecerá. Esta disparidad demográfica plantea desafíos únicos en la atención de los ACV en diferentes partes del mundo.
Un editorial publicado en el Journal of the American Heart Association en septiembre de 2022 subraya la carga extremadamente alta que representan los ACV. Estimaciones recientes indican que 33 millones de personas sobreviven a un ACV, resultando en más de 102 millones de años perdidos debido a la discapacidad. El monitoreo epidemiológico se considera crítico para comprender las tendencias y establecer necesidades y prioridades de prevención y tratamiento.
Un dato preocupante es que varios estudios han observado un crecimiento en los casos de ACV en edades más tempranas. Aunque la incidencia de ACV tiende a aumentar con la edad, alrededor del 10 al 20% de estos eventos ocurren en personas de entre 18 y 50 años, lo que tiene un profundo impacto en su calidad de vida. Este aumento en los ACV isquémicos en adultos jóvenes se está observando en todo el mundo, según informa Esther Boot y sus colegas en el Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry.
La Organización Mundial de ACV ha presentado una declaración global en septiembre de 2023, destacando la importancia de la prevención y el tratamiento basados en evidencias y estrategias rentables. Esta declaración enfatiza la necesidad de abordar el creciente problema de los ACV a nivel mundial.
Un estudio liderado por el especialista argentino Luciano Sposato, que dirige el Programa de Enfermedades Cerebrovasculares y el Laboratorio Corazón-Cerebro de la Universidad de Western Ontario en Canadá, mostró que la incidencia de ACV en países de altos ingresos está disminuyendo gracias a un mejor control de los factores de riesgo. Este hallazgo sugiere una correlación interesante: a medida que disminuyen los casos de ACV, también se reducen los casos de demencia.
Se estima que 4 de cada 10 personas que fallecen debido a un ACV podrían haber sido salvadas si su presión arterial hubiera estado bajo control. Además, el tabaquismo está relacionado con dos quintos de las muertes por ACV en personas menores de 65 años. En países de bajos ingresos, el desafío principal es lograr un control efectivo de los factores de riesgo y una vigilancia epidemiológica adecuada para evitar un aumento continuo de los ACV. Mientras tanto, en los países desarrollados, se están desarrollando tecnologías cada vez más avanzadas en la rehabilitación de pacientes que han sufrido un ACV, con el objetivo de intervenir de manera más temprana y efectiva, ya que se prevé que en 30 años la cantidad de profesionales para atender a estos pacientes será insuficiente.
