Provincia: en tres años subió 43% la mortalidad materna

El Ministerio de Salud bonaerense lanzó un sistema para combatir el problema.

En 2015 hubo 123 muertes: una cada tres días. Lo atribuyen al aborto inseguro y a la baja calidad de atención.

Mujeres que mueren embarazadas. Mujeres que mueren durante el parto. Mujeres que mueren hasta 42 días después, con el bebé en brazos, por causas relacionadas con el embarazo o la atención. La llamada “mortalidad materna” es una problemática nacional, pero con fuerte presencia en Buenos Aires. Por ejemplo, en 2014 hubo 314 muertes en el país, y casi un tercio correspondieron a mujeres que residían en la provincia.

La evolución es alarmante en el territorio bonaerense. En 2013 murieron 86 mujeres. En 2014 fueron 100. Y en 2015 la cifra siguió aumentando hasta llegar a 123 muertes. En promedio, una cada tres días. Significa un 43% más con respecto a 2013.

Pero los casos no registrados son todavía más y la magnitud real del problema se desconoce. “Sabemos que tenemos un sub-registro. Si estamos ante 123 casos, podemos pensar que debe haber no menos de 150 ó 160. Esto se da por múltiples factores, como por ejemplo el mal completamiento del certificado de defunción”, dijo ayer Zulma Ortiz, ministra de Salud bonaerense, durante la presentación de un nuevo sistema de vigilancia de la mortalidad materna.

Se trata de muertes evitables y hay múltiples razones que las provocan. “El aborto ocupa una de las primeras causas”, reconoce la ministra. Otros motivos son la demora en la búsqueda de atención y la falta de controles perinatales, que deben ser al menos cuatro. Más factores relacionados con estas muertes, por ejemplo, hechos tan insólitos y tan determinantes como “la falta de la llave de la puerta de acceso a la sangre segura o la falta de combustible de una ambulancia”, agregó Ortiz, en base a situaciones reales.

Dentro de la Provincia hay cuatro regiones que concentran la mayor cantidad de muertes maternales. Y en cuanto a localidades, Avellaneda, Tigre, La Matanza y Hurlingham figuran entre las más críticas. “Allí vamos a comenzar a trabajar este año”, prometió Ortiz.

En el año 2000, Argentina adhirió a los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas y asumió el compromiso de reducir en un 75% la mortalidad de las mujeres en el embarazo, parto y puerperio registrados entre 1990 y 2015. Se debería haber llegado a 1,3 muertes por 10.000 nacidos vivos. Esa meta no se alcanzó y, lejos de mejorar, la situación empeoró. En 2014 hubo 3,4 muertes por 10.000 nacidos.

Ante este oscuro escenario, el gobierno bonaerense presentó el plan “Cada vida cuenta”, un sistema de vigilancia activa que ya se realizó en otros países como Perú, Brasil y Estados Unidos. Sus objetivos son optimizar los registros, analizar técnicamente las causas, ejecutar acciones para mejorar la atención, y disminuir su frecuencia.

En concreto, según la nueva resolución, cada hospital público o privado bonaerense donde ocurra una muerte materna deberán notificarla dentro de las 72 horas. “Están obligados a comunicar la ocurrencia de estos casos los Jefes del Servicio de Obstetricia y/o Tocoginecología, Neonatología, Pediatría y de guardia del establecimiento, los médicos actuantes y todos aquellos que ejercen alguna de las ramas auxiliares de las ciencias médicas y tomen conocimiento del hecho”, detalla el artículo 3 de la resolución ministerial 00001/16.

Una vez informado el caso, un equipo técnico se dirige a ese hospital, analiza el hecho, y busca su causa, junto a los médicos que asistieron a la mujer. Con esos datos, la promesa es establecer un plan de acción preventivo para que no se repita y, de esa manera, evitar nuevas muertes a futuro.

Fuente: Clarín

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