Radiografía de la inequidad del sistema de salud
Por Dr. Daniel Cassola
No es nuevo ni de los últimos tiempos. Las dos principales características del sistema sanitario argentino son la inequidad y la fragmentación. Múltiples prestadores públicos y privados de salud con notables diferencias entre sectores y sub sectores. De la falta de gasas en una salita de atención a la hotelería ABC1 de las prepagas de alta gama.
En esta ocasión las consultoras Poliarquía y Prosanity publicaron una encuesta con datos que ilustran las desigualdades que viven los argentinos a la hora de acceder a la salud. El promedio es que en los últimos tiempos uno de cada tres pacientes tuvieron que recortar servicios y tratamientos a los que estaban accediendo por problemas económicas.
El detalle dice que de los que dependen del hospital público, ese promedio del 33 por ciento se eleva al 50 por ciento. O sea, la mitad de los pacientes del hospital público dejaron de realizar algún estudio, consulta o tratamiento porque no lo pueden pagar. En cambio, dentro del mundo de la atención privada (obras sociales, mutuales, prepagas) solo uno de cada diez tuvieron que efectuar un recorte.
Ahora bien, dentro del subsector de las obras sociales y mutuales, el 23 por ciento tuvo que adoptar esa conducta mientras que el promedio sube al 34 por ciento al investigar qué sucede con los afiliados del PAMI.
No es que sea un misterio, pero a pesar de contar con una obra social, la experiencia de los afiliados del PAMI, cuando se mira esta investigación, está más cerca de la situación de los que acceden al hospital público, que la de aquellos que cuentan con una obra social o prepaga. De hecho, con el sector público, comparten una realidad: más de la mitad de los tratamientos que se suspenden debido a las demoras para otorgar turnos y consultas.
Luego el trabajo de investigación indagó sobre las expectativas de los usuarios del sistema de salud, que más que para dar alguna información sobre la actualidad parece útil para adivinar el consenso que tendría una reforma integral del sistema.
El 77 por ciento de los encuestados, que según las consultoras representan a una población que es representativa de los adultos en todos el país, considera que el acceso a la salud hoy es “más un privilegio de elites que un derecho universal”. Es más, el 89 por ciento considera que hay que modificar el sistema de salud para ser «más eficiente y justo». Para más de la mitad de esa población, necesita «muchos cambios» y para algo más de un tercio, «bastantes cambios».
El terreno para las reformas necesarias está preparado. Solo faltan los políticos que se atrevan a hacerlo. Construir un sistema de salud equitativo, que garantice el acceso a toda la población, puede ser un mérito que puede valer una formidable consideración en los libros de historia del futuro.
