Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha que busca concientizar a la población sobre la importancia del diagnóstico precoz, el acceso a tratamientos de calidad y el uso de métodos de prevención.
Por Dr. Daniel Cassola
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se estima que el número de casos de cáncer en América podría llegar a 6,7 millones en 2045. Sin embargo, un 40% de estos podrían prevenirse si se evitan ciertos factores de riesgo.
El cáncer es un conjunto de enfermedades que se originan en las células de cualquier parte del cuerpo. En condiciones normales, las células crecen y se dividen de manera controlada. Sin embargo, en ocasiones este proceso se descontrola, formando tumores que pueden ser benignos o malignos. Mientras que los primeros no se diseminan y generalmente pueden extirparse sin riesgo, los tumores malignos pueden invadir otros tejidos y propagarse a través del sistema linfático o sanguíneo.
El riesgo de desarrollar cáncer se relaciona con diversos factores. Algunos de ellos no pueden modificarse, como la edad, los antecedentes familiares y ciertas mutaciones genéticas. No obstante, existen otros aspectos que sí pueden controlarse, como el peso corporal, el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, y la exposición a la radiación solar sin protección. Adoptar una alimentación saludable basada en el consumo de frutas y verduras, reducir la ingesta de carnes rojas y grasas saturadas, practicar ejercicio físico regularmente y evitar el sobrepeso son medidas fundamentales para disminuir las probabilidades de padecer la enfermedad. También es clave la aplicación de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en niños y niñas, ya que contribuye a prevenir el cáncer de cuello uterino.
La detección temprana resulta esencial para mejorar el pronóstico y aumentar las probabilidades de curación. Para ello, se recomienda que las mujeres entre 50 y 69 años realicen mamografías de manera periódica, así como estudios ginecológicos, incluyendo papanicolau y colposcopia. Las personas mayores de 50 años también deben someterse a controles para la detección de cáncer colorrectal, mientras que los hombres pueden acceder a pruebas como el Antígeno Prostático Específico (PSA) y el examen digital rectal para detectar anormalidades en la próstata.
En caso de sospecha, se realizan estudios complementarios para confirmar el diagnóstico. La biopsia permite analizar el tejido afectado y determinar el tipo de tumor. Posteriormente, se evalúa la extensión de la enfermedad y se define el tratamiento más adecuado.
La investigación oncológica ha avanzado significativamente en los últimos años, permitiendo el desarrollo de terapias dirigidas que afectan específicamente a las células cancerosas sin dañar las sanas. Además, la inmunoterapia ha demostrado ser efectiva en diversos tipos de cáncer al potenciar la respuesta del sistema inmunológico. La participación en ensayos clínicos sigue siendo una estrategia fundamental para mejorar los tratamientos y ofrecer nuevas opciones a los pacientes.









