El panorama en el ámbito cardiovascular argentino se oscurece. El Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) emitió una advertencia contundente sobre la crisis que enfrenta el sector.
Por Dr. Daniel Cassola
En un comunicado publicado en las últimas horas el CACI enfatiza en la necesidad inmediata de soluciones para mantener la calidad y disponibilidad de procedimientos cruciales, como la colocación de stents y las angioplastias. Esta institución expresó su preocupación por la situación actual y sus consecuencias potencialmente devastadoras para la salud pública.
Las dificultades señaladas por la entidad se atribuyen a múltiples factores, entre ellos el creciente costo de los equipos y los insumos médicos, junto con la disminución constante de los honorarios profesionales. Esta combinación de circunstancias está generando una serie de efectos negativos, como la reprogramación de prácticas médicas y demoras significativas en la realización de procedimientos, extendiendo los tiempos de espera hasta por varios meses.
El pronóstico del CACI es sombrío: si no se encuentran soluciones pronto, advierten que en un futuro cercano podría volverse imposible realizar procedimientos como la colocación de stents o las angioplastias. Esta eventual paralización de la actividad tendría un impacto incalculable en la salud de la población en toda Argentina.
La preocupación del CACI se fundamenta en su rol como representante de profesionales altamente especializados que dependen de medicamentos, insumos y equipos de alta tecnología, cuyos costos están volviéndose cada vez más inaccesibles. Esta situación está obligando a algunos especialistas a considerar la emigración en busca de condiciones laborales más favorables.
Es crucial destacar la importancia de procedimientos como la colocación de stents, que cuando se realizan de manera oportuna, son fundamentales para reducir la mortalidad por infarto de miocardio. Asimismo, el tratamiento del accidente cerebrovascular mediante catéteres en las primeras horas de los síntomas puede disminuir significativamente tanto la mortalidad como el grado de discapacidad posterior al evento.
El comunicado del CACI también resalta el desafío adicional de que muchos de los insumos necesarios para estos procedimientos no se fabrican en el país, lo que se suma a la necesidad de contar con profesionales altamente capacitados. Los costos de estos insumos han aumentado de manera exponencial, sin una correspondiente actualización en los pagos por parte de las obras sociales y sistemas de medicina privada.
En este contexto, el CACI destaca la disparidad en los valores cobrados por los centros de salud argentinos en comparación con sus contrapartes latinoamericanas y estadounidenses, lo que afecta tanto a los médicos como a las instituciones de salud en su capacidad para renovar equipos e infraestructura. Además, se subraya la preocupante caída de los salarios de los médicos especialistas en los últimos años, lo que dificulta aún más la retención de talento en el país.
Los datos epidemiológicos refuerzan la urgencia de abordar esta crisis. Según el último informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, en 2022 se registraron más de 110,000 fallecimientos relacionados con enfermedades del sistema circulatorio en Argentina.









