Salud mental en Argentina: crecen los problemas de sueño y se analizan los efectos del uso de inteligencia artificial

La salud mental en Argentina atraviesa un escenario complejo, marcado por el aumento de problemas de sueño, dificultades de acceso a tratamientos y nuevas variables vinculadas al uso de tecnologías digitales.

Por Dr. Daniel Cassola

Así lo revela un estudio reciente del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que aporta datos sobre el estado emocional de la población y abre interrogantes sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA).

El relevamiento, basado en 2.213 encuestas realizadas en todo el país, muestra que seis de cada diez argentinos presentan alteraciones del sueño, uno de los indicadores que más empeoró en los últimos cinco años. Además, el 52% de los participantes señaló estar atravesando una crisis vital, lo que refleja un nivel significativo de malestar emocional en la población.

Uno de los hallazgos más novedosos del informe es la incorporación del análisis sobre el uso de inteligencia artificial. Según los datos, el 59% de los encuestados utiliza herramientas de IA, y este uso aparece asociado a mayores niveles de ansiedad y malestar emocional. Sin embargo, los investigadores aclaran que no es posible establecer una relación causal directa.

“El estudio muestra una asociación, pero no sabemos si las personas con mayor ansiedad recurren más a la IA o si el uso de estas herramientas influye en ese malestar”, explicó Martín Etchevers, doctor en Psicología y responsable del estudio.

El informe también señala que el 97% de los participantes utiliza redes sociales, lo que confirma el alto nivel de exposición a entornos digitales. En este contexto, la IA comienza a ocupar un rol particular: algunos usuarios la emplean como apoyo emocional, para obtener una “segunda opinión” o incluso como una forma de interacción similar a la de un terapeuta.

Sin embargo, esta tendencia convive con una fuerte preferencia por la atención profesional tradicional. El 92,63% de los encuestados manifestó que elegiría hablar con un profesional humano antes que con una inteligencia artificial. En contraste, el pequeño grupo que optaría por la IA presenta los peores indicadores en salud mental, con mayores niveles de ansiedad, depresión y riesgo suicida.

El estudio también pone el foco en el acceso a la atención psicológica, uno de los principales desafíos estructurales. Actualmente, el 29% de los encuestados está en tratamiento, pero entre quienes no lo están, la mitad considera que lo necesita. La principal barrera es económica: el 43% afirma no poder costear la atención.

Otro dato relevante es el riesgo de trastornos mentales, que alcanza al 6,5% de la población. Si bien esta cifra muestra una leve mejora respecto a los picos registrados durante la pandemia, aún no se recuperan los niveles previos a 2020.

En términos generacionales, los jóvenes de entre 18 y 29 años son el grupo más afectado, con los niveles más altos de ansiedad, depresión y riesgo suicida. En cambio, los mayores de 60 años presentan mejores indicadores en todas las variables analizadas.

La combinación de factores sociales, económicos y tecnológicos configura un panorama en el que el bienestar emocional se vuelve una prioridad creciente.

.

También te puede interesar...