Por Redacción Curar con Opinión
Una nueva encuesta nacional expuso el impacto profundo que la migraña tiene en la vida de miles de personas en Argentina y reveló, además, que siete de cada diez sienten que su dolor es minimizado por quienes las rodean. La investigación, realizada entre febrero y junio de este año, reunió las respuestas de más de 500 personas con diagnóstico confirmado y mostró que esta enfermedad neurológica crónica continúa siendo subestimada, a pesar de su alta prevalencia y de las limitaciones que genera.
El estudio indica que el 96% de quienes participaron son mujeres, en su mayoría de entre 25 y 44 años, un grupo etario que suele encontrarse en plena etapa productiva. Muchas viven con migraña crónica —más de 15 días de dolor al mes— o padecen entre 4 y 14 jornadas afectadas por esta condición. Las crisis no sólo alteran el desempeño laboral o académico, sino actividades esenciales como dormir adecuadamente, alimentarse o compartir tiempo con otras personas. Tres de cada cuatro encuestadas reconocen que su vida social se ve claramente restringida.
A este escenario se suma una carga emocional significativa. Casi la mitad convive con frustración o tristeza frecuentes y siente que el entorno resta importancia al malestar. Expresiones cotidianas que atribuyen el dolor al estrés o que sugieren “tomar algo y continuar” contribuyen a un estigma persistente que desalienta la búsqueda de atención médica adecuada. Según los datos relevados, el 31% debió esperar más de cinco años para recibir un diagnóstico correcto y sólo el 17% lo obtuvo en la primera consulta. Una de cada cuatro personas recibió previamente un diagnóstico equivocado, lo que demoró el acceso a un tratamiento eficaz.









