Por Dr. Daniel Cassola
En 2016 la Organización Panamericana de la Salud declaró a la región como libre de sarampión. Las buenas noticias se cortaron a principios de este año cuando se confirmaron casos en nueve países (entre ellos EEUU, México, Perú, Brasil y Venezuela). Desde hace unos días Argentina integra esa lista por el caso de una bebé de ocho meses que vive en el barrio porteño de Almagro.
Se trata del primer caso en 18 años. Profesionales del Hospital Gutiérrez informaron que la paciente se encuentra en buen estado de salud. Sin embargo la aparición de un caso de sarampión autóctono es preocupante. Aún no se sabe de qué manera se contagió. Ni ella ni sus padres viajaron recientemente. Por otra parte en la guardería en la que asiste no se registró ningún bebé con síntomas similares.
La forma de prevenir el sarampión, y otras tantas enfermedades, es la vacunación. Se dice que la vacunación es solidaria porque quienes todavía no se pueden vacunar, como en este caso la bebé de ocho meses, dependen de que los adultos y niños a su alrededor estén vacunados para no transmitir este u otro virus.
Si bien por el momento el caso evoluciona bien una infección con sarampión puede ser sumamente riesgosa para un bebé. Primero porque no hay tratamiento. Segundo porque en países de bajos recursos es una de las principales causas de muerte en menores de cinco años, y especialmente en menores de un año.
El sarampión puede derivar en una sobreinfección bacteriana, encefalitis o neumonía viral. Argentina cuenta con uno de los mejores calendarios de vacunación del mundo, pero quizás se registren algunas fallas en la ejecución.
“La vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, rubéola y paperas, que es gratuita, debe aplicarse a los doce meses y al ingreso escolar. A pesar de esto, las coberturas de vacunación no llegan a niveles óptimos en forma sostenida, generando año tras año niños susceptibles de enfermar y aumentando progresivamente el riesgo de contraer sarampión”, informó Carla Vizotti, ex funcionaria del Ministerio de Salud de la Nación y actual asesora de la Fundación Huésped.
Si el nivel de vacunación de la población es alto no hay ninguna posibilidad de brote de la enfermedad, y si se sostiene en el tiempo el número de casos debería tender a cero. Un caso no es una tragedia, más si la evolución es favorable, pero constituye una alarma.
Y esa alarma nos indica que hay mucho por mejorar. A raíz de este caso el Observatorio de Medios de la Asociación Civil “Infancia en deuda” publicó un informe sobre lo que gasta el estado en publicidad y propaganda.
En el primer semestre de 2017 se diseñaron más de 20 mil campañas oficiales por un costo de más de 1700 millones de pesos. Solo un 4,5 por ciento de esos recursos son mensajes que conciernen a los niños. Y dentro de ese pequeño porcentaje la mayoría de los mensajes tiene que ver con rastreos de chicos perdidos.
O sea, mucha propaganda política y poca información útil para la población. Hoy es necesario resaltar la importancia de la vacunación porque lamentablemente circula mucha información contraria a las vacunas. Es deseable que el episodio del sarampión, luego de 18 años, empiece y termine con este único caso.









