Un recordatorio del desafío que significa la lepra

Ayer fue el Día Mundial de la Lepra, una enfermedad infecciosa que sigue siendo una amenaza global, con un periodo de incubación que puede extenderse hasta 20 años. Esta enfermedad, causada por la bacteria Mycobacterium leprae, afecta principalmente la piel y los nervios periféricos, y puede provocar discapacidades permanentes si no se diagnostica y trata a tiempo.

Por Dr. Daniel Cassola

En pleno siglo XXI, la lepra sigue presente. En 2023, se notificaron 200.000 nuevos casos en todo el mundo, de los cuales el 12,5% ocurrieron en América Latina y el Caribe. Brasil, con más del 90% de los casos reportados en la región, ocupa el segundo lugar a nivel mundial en incidencia, solo superado por India. En total, alrededor de 25.000 nuevos casos fueron detectados en América Latina y el Caribe, con otros países como Argentina, Colombia, Cuba, Estados Unidos, México, Paraguay, República Dominicana y Venezuela registrando más de 100 casos anuales cada uno.

El tratamiento para la lepra es accesible y efectivo. La poliquimioterapia (PQT) o terapia multidroga (MDT) puede curar la enfermedad y detener su transmisibilidad. Sin embargo, el diagnóstico temprano es esencial para evitar discapacidades y reducir la estigmatización asociada. Según Ana Luciañez, asesora regional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), «la baja percepción de la enfermedad y el miedo al estigma retrasan la búsqueda de atención médica, agravando la situación». Además, la falta de personal de salud capacitado y la baja cobertura de vigilancia en comunidades marginadas dificultan la detección temprana.

La lepra forma parte de un grupo de más de 20 enfermedades tropicales desatendidas (ETD) que afectan principalmente a poblaciones vulnerables con acceso limitado a agua potable, saneamiento básico y servicios de salud. Estas enfermedades incluyen el dengue, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, la rabia, entre otras, y afectan a más de 50 millones de personas en la región de las Américas.

El director de la OPS, Dr. Jarbas Barbosa, ha enfatizado la necesidad de un enfoque integral para abordar estas enfermedades. Estrategias como la vigilancia, la administración masiva de medicamentos, el control de vectores, la ampliación de la cobertura de vacunación y la educación son fundamentales para combatirlas.

En los últimos años, las ETD han ganado mayor visibilidad gracias a iniciativas como la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades, que busca erradicar más de 30 enfermedades transmisibles para 2030. Hasta diciembre de 2024, 54 países en el mundo habían eliminado al menos una ETD. En América Latina, se destacan logros como la eliminación de la oncocercosis en Colombia (2013), Ecuador (2014), Guatemala (2016) y México (2015), así como la erradicación de la rabia humana transmitida por perros en México en 2019.

Sin embargo, la lucha contra la lepra enfrenta retos específicos. La pandemia de COVID-19 afectó los esfuerzos de vigilancia y control, provocando una disminución en los diagnósticos que ahora se están recuperando. Para avanzar hacia su eliminación, es esencial aumentar la concienciación pública, fortalecer los sistemas de salud y garantizar la sostenibilidad de las estrategias implementadas.

El Día Mundial de la Lepra, conmemorado el último domingo de enero, nos recuerda que la discriminación y el estigma hacia los pacientes aún persisten. Este año, el lema “Involucremos a las comunidades. Las enfermedades desatendidas en primera persona” resalta la importancia de empoderar a las comunidades afectadas y situar a las personas en el centro de los esfuerzos de eliminación.

.

También te puede interesar...