5 % de la población mundial sufre problemas de audición: ¿Cómo prevenir?
Según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente más del 5% de la población mundial, que equivale a aproximadamente 430 millones de personas, sufre de pérdida de audición discapacitante. Esta cifra incluye a 432 millones de adultos y 34 millones de niños.
Por Dr. Daniel Cassola
La pérdida de audición es un problema de salud global que afecta a millones de personas en todo el mundo. Además, se estima que para el año 2050, cerca de 2.500 millones de personas vivirán con algún grado de pérdida auditiva, y se estima que al menos 700 millones de ellas requerirán servicios de rehabilitación auditiva.
Es preocupante que más de 1.000 millones de jóvenes corran el riesgo de experimentar pérdida de audición evitable. Además, alrededor de 200 millones de personas padecen infecciones crónicas del oído que podrían haberse prevenido si se hubieran tratado a tiempo. Estos datos resaltan la importancia de buscar la atención de especialistas para prevenir enfermedades que puedan afectar la audición.
La hipoacusia, también conocida como sordera o deficiencia auditiva, es una pérdida de la audición causada por lesiones en el oído interno o en el nervio que conecta el oído con el cerebro. Puede presentarse en forma unilateral (afectando un solo oído) o ser bilateral (afectando ambos oídos). La hipoacusia puede dificultar el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación, teniendo un impacto significativo en la calidad de vida de las personas que la padecen.
La prevención juega un papel fundamental en la reducción de los casos de hipoacusia. En el caso de la hipoacusia congénita, es decir, la pérdida auditiva que se presenta al nacer, se pueden tomar medidas para prevenirla, como asegurarse de que las madres reciban una atención prenatal adecuada, vacunarse contra enfermedades infecciosas y recibir una atención otológica adecuada.
Según la OMS, el 60% de los casos de pérdida de audición en niños se deben a causas prevenibles, como otitis y complicaciones congénitas. Es fundamental implementar medidas de salud pública que permitan prevenir estas causas. En el caso de los adultos, la legislación para el control del ruido y la promoción de una escucha segura, junto con la vigilancia de la ototoxicidad (daño auditivo causado por ciertos medicamentos), pueden contribuir a mantener una buena salud auditiva y reducir el riesgo de pérdida de audición.
En Argentina, la Ley Nº 25415 de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia establece que todo recién nacido tiene derecho a someterse a pruebas de detección temprana de la capacidad auditiva y recibir tratamiento si es necesario. Esto resalta la importancia de identificar y abordar los problemas de audición desde las primeras etapas de la vida.
Además de la hipoacusia congénita, existe la hipoacusia adquirida, que puede ser causada por diversos factores como la presbiacusia (pérdida de audición relacionada con el envejecimiento), traumatismos, exposición prolongada a ruidos fuertes y ciertas enfermedades virales. Es importante destacar que la hipoacusia adquirida se puede prevenir en mayor medida, especialmente en personas de entre 12 y 35 años.
Existen medidas que se pueden tomar para prevenir la hipoacusia adquirida. En primer lugar, es crucial vacunarse contra enfermedades como la meningitis, el sarampión y la gripe, ya que estas infecciones pueden tener un impacto negativo en la audición. Además, es fundamental regular los sonidos fuertes y utilizar protección auditiva en situaciones ruidosas, como conciertos, eventos deportivos o lugares de trabajo con exposición constante a ruido.
Es importante tener en cuenta que los medicamentos pueden tener efectos adversos en la audición. Por lo tanto, es necesario evitar el consumo de medicamentos sin receta médica y seguir las indicaciones y prescripciones médicas adecuadas. Además, es esencial acudir regularmente a consultas con especialistas para realizar chequeos auditivos de rutina, especialmente si se han tenido exposiciones significativas a ruidos fuertes o se han experimentado cambios en la audición.
En caso de detectar una pérdida de audición, es fundamental buscar la atención de un profesional de la salud auditiva. Hoy en día, existen diversas soluciones tecnológicas para tratar la hipoacusia, que van desde audífonos hasta dispositivos más complejos, como los implantes de oído medio y los implantes cocleares. El tipo y grado de hipoacusia determinarán la opción de tratamiento más adecuada para cada individuo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que se espera que una de cada cuatro personas tenga problemas de audición para el año 2050. Por lo tanto, es fundamental priorizar la salud auditiva y realizar consultas periódicas con especialistas médicos. Estas consultas permiten detectar problemas auditivos en etapas tempranas, brindando la oportunidad de recibir tratamiento oportuno y minimizar el impacto en la calidad de vida.
