Tomar poca agua o automedicarse puede paralizar los riñones en menos de 3 días

En el Día Mundial del Riñón, el Ministerio de Salud de la Provincia llamó a tomar medidas para prevenirlo, y destacó que las dos causas más frecuentes para dañarlo son: tomar poca agua o automedicarse.

Ingerir poco líquido, automedicarse con antiinflamatorios comunes, como la aspirina, y someterse a estudios con contraste sin una buena evaluación previa puede derivar en el daño renal agudo, una afección grave que provoca el cese repentino de las funciones depurativas del riñón, en no más de 3 días.

Por eso, este jueves, con motivo del Día Mundial del Riñón (iniciativa impulsada por la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales), se decidió hacer hincapié en la prevención de esta enfermedad que afecta a 200 casos por millón de habitantes al año, y que puede ser la puerta de entrada a la insuficiencia renal crónica, con la consiguiente necesidad de diálisis permanente y trasplante renal.

Los riñones son los grandes purificadores del organismo, ya que gracias a ellos se liberan las toxinas. “La brusca caída de esa función produce lo que llamamos daño renal agudo, y la particularidad de este evento es la rapidez con la que se instala, que puede ser sólo de muy pocas horas o días”, explicó Mónica Calvo, referente del servicio de Nefrología del hospital provincial Simplemente Evita de La Matanza.

Por ese motivo, este miércoles, en el establecimiento Evita se organizó una jornada de concientización y testeos sobre esta enfermedad que convocó a más de 300 participantes.

“Hay que tener especial cuidado con los chicos y los ancianos que son los más proclives a sufrir deshidratación, una causa habitual del daño renal agudo”, dijo el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia. Agregó que “si bien no todos tenemos que beber la misma cantidad se podría decir que, en promedio, una persona requiere entre un litro y medio y dos litros de agua por día”.

La deshidratación también puede tener origen en grandes pérdidas de líquidos sin una adecuada reposición. Esto suele ocurrir cuando alguien transpira demasiado o está atravesando una gastroenteritis o hemorragias profusas.

Asimismo, el uso inadecuado de antiinflamatorios, como el ibuprofeno, la aspirina o el diclofenax pueden ser letales para los riñones. Sin embargo, pocos lo saben y, ante el más mínimo dolor de cabeza o muscular, los toman.

Agencia Nova

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