Se consumen 14 sobres de azúcar al día entre infusiones y bebidas
Abrir siete sobres de azúcar por día y vaciar el contenido en la boca, uno tras otro, quizás no resulte muy atractivo y apetitoso, pero es lo que ocurre a diario. Según una encuesta organizada por la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (AADYND) y la consultora TNS Gallup, los argentinos incorporan un 55% más de calorías por medio de bebidas azucaradas que lo que creen. En promedio, los adultos estiman que ingieren el equivalente a 4,5 sobres de azúcar por día a través de las bebidas azucaradas, sin embargo, el estudio demostró que tan solo con las bebidas frías en realidad el consumo equivale a siete sobres, equivalentes a 1100 calorías adicionales a la semana. Pero esto no es todo. Si se sumaran las calorías de las infusiones azucaradas (mate, té, entre otras), se estaría ante un consumo total de 14 sobrecitos de azúcar diarios, y la predisposición a la aparición del sobrepeso, la obesidad, y las enfermedades metabólicas como la diabetes.
«Existe una distorsión en la percepción de la ingesta de calorías por medio de las bebidas, porque se suele pensar que sólo se incorporan en alimentos», explicó Luciano Spena, miembro de la Comisión Directiva de AADYND y director de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad de Morón, en diálogo con Tiempo Argentino. «Sucede que cuando la sed ataca, se toma lo que se tiene a mano, y en la mayoría de los casos, no es agua. También es cierto que cuando vamos al súper o a comer afuera, no solemos inclinarnos por lo dulce. Es una cuestión olfativa y gustativa», aclaró Spena. Al respecto, Beatriz Ravanelli, miembro de la Comisión Directiva de AADYND y directora de la licenciatura en Nutrición de la Universidad de Belgrano, destacó que «muchos tienden a pensar que el agua es ‘aburrida’, pero debemos concientizarnos de que las calorías que se incorporan a través de la hidratación con bebidas azucaradas no tienen valor nutricional, y no generan saciedad».
Según los expertos, las calorías vienen embotelladas, y llegó la hora de prestar atención, ya que en 600 centímetros cúbicos de gaseosa se obtienen entre 250 a 350 calorías. Y aunque los jugos envasados y aguas saborizadas aparentan ser más «saludables», vehiculizan azúcar agregada (sacarosa o JMAF, jarabe de maíz de alta fructosa) por eso observar etiquetas y consultar al nutricionista, resulta fundamental a la hora de cuidar la salud.
El relevamiento también arrojó que sólo el 37% elige el agua para hidratarse. Como agravante, el 54% de los argentinos piensa que dentro de su ingesta diaria de líquidos bebe suficiente agua. Sin embargo, el estudio Hidratar del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI) comprobó que el 50% de la población argentina consume bebidas e infusiones azucaradas, y sólo 21% agua. En adolescentes, las bebidas azucaradas representan el consumo del 67% y en niños del 55 por ciento.
La reducción de azúcar en la ingesta diaria forma parte de la estrategia global de la OMS, que indica que el total de calorías diarias provenientes de azúcares simples debería ser menor al 10 por ciento. Sin embargo, según el estudio Hidratar en la Argentina se ingieren 430 calorías a diario a través de bebidas e infusiones azucaradas. La severidad de la situación cobra mayor relevancia por la prevalencia de exceso de peso en el país con un 54%, según datos de la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para Enfermedades no Transmisibles.
«Lo más grave es que hemos naturalizado el consumo de ciertas bebidas en un estilo de vida, al punto tal de que la bebida de consumo diario que prevalece en nuestras mesas no es el agua, si no bebidas comerciales azucaradas, o con edulcorante, o saborizadas, o carbonatadas», opinó María Laura Sansalone, coordinadora del Programa Armando Salud Prevención de Obesidad Infantil de la Dirección de Patologías Prevalentes del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. «El desafío es revalorizar el consumo de los alimentos naturales nuevamente, y saber que como consumidores podemos decidir la inclusión de alimentos industrializados de manera eventual y no diaria, más teniendo en cuenta que los niños son un blanco fácil de llegada de los mensajes publicitarios por su vulnerabilidad y como puerta de entrada del producto a la familia», destacó la especialista.
La conclusión es simple: resulta «imperante» mejorar los patrones de ingesta de líquidos e inclinarse por las alternativas más saludables, fundamentalmente el agua, que no aporta calorías ni aditivos, y dejar la sacarosa y las burbujas para ocasiones especiales.
Peligroso exceso de consumo de sal
Los excesos en la alimentación argentina no diferencian sabores, por lo que la preocupación no es sólo por la mesa dulce, sino también por los platillos salados. Las necesidades diarias de sal son pequeñas, 4 gramos por día, según los expertos. Sin embargo, en la Argentina se ingieren entre 10 y 12 gramos, casi el triple de lo recomendado.
Consumir grandes cantidades de sodio puede causar diversos problemas de salud, tales como enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, osteoporosis y cáncer de estómago. Además, contribuye a la retención de líquidos que favorece la aparición de la hipertensión.
En diciembre pasado se promulgó la Ley 26.905, de Regulación de Consumo de Sodio que limita el consumo de sal. La normativa fija los valores máximos permitidos por cada 100 gramos en los alimentos elaborados, determina que el tamaño máximo para los envases en los que se venda sal no debe superar los 500 miligramos y deberán contener advertencias sobre los riesgos para la salud. Además, promueve la eliminación de los saleros en los bares, y fija y establece sanciones a los infractores.
La sed, mal indicador
La encuesta realizada por TNS Gallup también demostró que en el 72% de los casos los argentinos se hidratan recién cuando tienen «sensación de sed». De hecho, la mitad de los encuestados cree que lo ideal es hacerlo en ese momento. Según el experto en nutrición, Luciano Spena, la sed «no es un buen indicador, porque es un estímulo tardío que aparece una vez que la persona ya está levemente deshidratada».
Alrededor del 60% del peso del cuerpo humano de un adulto está formado por agua; y pequeñas modificaciones de esta en los compartimentos corporales determinar grandes cambios en los comportamientos fisiológicos.
En los últimos años, múltiples investigaciones han demostrado que se evidencia una merma en el rendimiento físico y mental ante una leve deshidratación, y que las complicaciones son mayores a medida que esta avanza, sobre todo durante la realización de ejercicio físico. Si bien por el momento, no existe un consenso unificado sobre la ingesta recomendada de líquidos a nivel mundial, en la Argentina las guías alimentarias para la población basan sus recomendaciones en un consumo de 2 litros de agua por día.
Para lograr una buena hidratación es importante aclarar que el mito de que ‘para cuidar el corazón hay que tomar agua baja en sodio’ en ocasiones es una barrera de gran influencia para su ingesta. Al respecto, la nutricionista Beatriz Ravanelli señaló que «el principal problema de salud vinculado a la hidratación consiste en las calorías que se ingieren a través de bebidas e infusiones azucaradas, y no en la cantidad de sodio que pueden aportar las aguas». Por otra parte, la experta destacó que en épocas de calor, «el aumento de la sudoración incrementa este requerimiento debido a la mayor pérdida de agua y sales que deberán reponerse para mantener el balance hídrico en equilibrio entre lo que se bebe y lo que se elimina, por lo que es necesario ingerir más de dos litros de líquido, preferentemente en forma de agua». El grado de actividad, que resulta muy variable de un individuo a otro, es otro determinante de las necesidades de agua.
Para hidratarse mejor
Para los chicos, agua. El agua constituye la bebida más recomendada en la infancia, tanto en las comidas como fuera de ellas como una estrategia de hábito de vida saludable.
En cantidad. Es necesario ingerir más de dos litros de líquido, preferentemente agua.
Disponibilidad. Se aconseja tener disponibilidad de agua fría de forma permanente. Se puede optar por tener una botella con agua siempre al alcance de la mano.
Tamaño. Elegir aguas que vengan en botellas más grandes, buscar botellas tan grandes que alcancen para toda la familia, tipo bidón. Elegir cualquier tipo de agua, de red o embotellada, mientras sea segura.
Servir primero. Ante el deseo de tomar, servirse primero agua en lugar de otra bebida. Servirse más de lo que uno está dispuesto a tomar.
Hábito. Promover el hábito de tomar un vaso de agua al levantarse mientras se prepara el desayuno, y otro antes de acostarse, para incorporar casi medio litro de agua pura. TIEMPO ARGENTINO
