La pérdida de la memoria
Fuente: Sin Mordaza
Los problemas de memoria, secuelas de lesiones cerebrales por trauma craneoencefálico, enfermedades cerebrovasculares, son padecimientos que se pueden manifestar con olvidos frecuentes.
Los problemas de memoria, secuelas de lesiones cerebrales por trauma craneoencefálico, enfermedades cerebrovasculares, son padecimientos que se pueden manifestar con olvidos frecuentes, desorientación espacial, dificultad para encontrar vocabulario fluído al hablar, cambios de comportamiento como irritabilibidad o tristeza y desmotivación.
Y aunque en el imaginario popular se cree que estos síntomas son normales, principalmente en los adultos mayores, esta afirmación no es del todo cierta. La edad puede ser un factor de riesgo, pero no es un patrón definido.
Así mismo, la pérdida de la memoria también se puede presentar en adultos jóvenes ya sea por enfermedades neurodegenerativas o por traumas adquiridos por accidentes, o enfermedades de trauma craneoencefálico. Lo importante, en cualquiera de los dos casos, es realizar un diagnóstico a tiempo y así comenzar un tratamiento oportuno.
En la mayoría de los casos, las personas que comienzan a identificar pérdida de memoria, no son consientes de estas deficiencias y no buscan la ayuda de profesionales. Por esto, la intervención oportuna de la familia es fundamental para la identificación de la enfermedad y también para la concientización de la misma.
Para el médico psiquiatra, especialista en demencia Henry Porras Angarita, el deterioro congnitivo, es decir la pérdida de atención, cálculo, pensamiento, abstracción y memoria, son síntomas de alerta para acudir a un especialista e identificar la causa de los mismos. «El cambio de ciertos hábitos cotidianos, trastornos del habla y olvidos frecuentes, son síntomas conductuales a los que se les debe prestar atención, ya sea por parte de la misma persona que los está padeciendo o por parte de su núcleo familiar. La familia debe estar muy pendiente de los cambios, porque en este tipo de enfermedades lo más común es que la persona que lo padece no identifique sus cambios».
En el caso específicio del adulto mayor, los síntomas de pérdida de la memoria son más precisos. «Un adulto mayor que comience a presentar cuadros depresivos o de ansiedad, es posible candidato para presentar la enfermedad de pérdida de memoria. Pero es necesario aclarar que no todos los adultos mayores son propensos a la pérdida de la memoria. Hay adultos mayores con una memoria excelente, todo depende de los hábitos que tuvo durante su vida y de lo ejercitada que tuvo su memoria», aseguró Porras Angarita.
Falsas creencias sobre la memoria
1. . Trastornos de memoria para recordar citas, conversaciones, sucesos recientes, ubicación de objetos.
2. Despistes en lugares no habituales.
3. Dificultad para mantener una conversación con varios interlocutores.
4. Disminución en la habilidad para resolver tareas complejas laborales o domésticas.
5. Dificultad para solucionar correctamente problemas de difícil resolución, planear viajes, adecuar gastos; aprender a manejar nuevos instrumentos.
6. Dificultad para realizar tareas que exijan pasos sucesivos y coordinados.
7. Comportamiento pasivo, ausente, apático, irritable, desconfiado, o alteraciones en la esfera afectiva.
María Juliana Barón
Médica Neuropsicóloga cognitiva
Neurorehabilitación integral ProMemoria
La pérdida de la memoria no necesariamente debe ser asociada a los adultos mayores, también los adultos jóvenes pueden presentar problemas de memoria y los síntomas se pueden identificar a través de cambios en las rutinas diarias.
Hacer un diagnóstico a tiempo, ojala en la etapa leve de la enfermedad, cuando se comienza con olvidos sencillos como pérdida de las llaves o del teléfono celular, puede evitar problemas más severos en el futuro, porque una vez la persona es diagnosticada, se puede elaborar un plan de tratamiento, que puede ser con fármacos o sin fármacos, dependiendo de la enfermedad y las causas que la originan.
Así mismo, es de vital importancia la cooperación de la familia del paciente. Ellos son quienes en realidad están sufriendo por la enfermedad de su ser querido y además son quienes reciben directamente las consecuencias de los olvidos de las personas, ya sea porque dejó abierta la llave del gas, o la llave del agua, comportamientos conductuales que ponen en riesgo todo el núcleo familiar.
Una persona diágnosticada con alguna enfermedad asociada a la pérdida de la memoria debe asistir, al menos tres veces por semana, a terapias de rehabilitación que le ayudarán a mejorar la memoria. Y dentro de estas terapias, también es importante que participe su familia para que la ayuda de rehabilitación sea integral.
Por desconocimiento de algunos miembros de la comunidad médica, la mayoría de los problemas de memoria no son detectados a tiempo, esto hace que la posibilidad de prestar atención personalizada a la enfermedad sea nula.
En Colombia no se manejan cifras exactas sobre los pacientes con pérdida de memoria, porque en la mayoría de los casos son atribuidas de manera errorea a la edad.
