Mundial 2026: cómo manejar la ansiedad y disfrutar los partidos sin que el estrés gane el partido
Cada vez que juega la Selección Argentina, el país parece detenerse. Las calles se vacían, las reuniones familiares se multiplican y millones de personas viven los 90 minutos con una intensidad que pocas experiencias colectivas generan. En la recta final del Mundial 2026, la expectativa crece partido tras partido y, con ella, también aparecen los nervios, la ansiedad y el estrés.
Por Dr. Daniel Cassola
Sentir tensión antes del comienzo del encuentro, aceleración del pulso durante una jugada de peligro o una explosión de alegría tras un gol es completamente normal. El problema aparece cuando esa carga emocional se vuelve excesiva y termina afectando el bienestar físico o psicológico.
Especialistas en salud mental señalan que el fútbol despierta un fuerte sentimiento de pertenencia e identidad colectiva. Por eso, muchas personas experimentan las victorias como un logro propio y las derrotas como una frustración personal. Sin embargo, recuerdan que es posible disfrutar del Mundial sin quedar atrapado por la ansiedad.
Uno de los primeros consejos consiste en gestionar las expectativas. Aunque el deseo de que Argentina gane sea enorme, el resultado de un partido está completamente fuera del control de los hinchas. Aceptar esa realidad ayuda a disminuir la frustración y permite vivir cada encuentro con mayor serenidad.
Los psicólogos también destacan la importancia del apoyo social. Compartir los partidos con familiares o amigos no solo hace más agradable la experiencia, sino que también contribuye a reducir el estrés. Conversar, celebrar o expresar la decepción junto a otras personas facilita el procesamiento de las emociones y evita que la tensión se viva en soledad.
Otra recomendación es prestar atención a las señales que envía el cuerpo. Durante los encuentros decisivos es frecuente experimentar taquicardia, respiración acelerada, tensión muscular o sudoración. Estas reacciones forman parte de la activación normal del organismo frente a situaciones de alta carga emocional, pero si generan un malestar importante conviene realizar respiraciones profundas, levantarse unos minutos o cambiar de ambiente durante una pausa del partido.
Los especialistas también aconsejan realizar una actividad de «aterrizaje» una vez terminado el encuentro, especialmente si fue muy intenso desde el punto de vista emocional. Una caminata de 15 o 20 minutos, escuchar música, conversar sobre otros temas o pasar un tiempo al aire libre ayudan a que el organismo reduzca progresivamente los niveles de tensión acumulados.
El Mundial también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer vínculos. Muchas personas aprovechan los partidos para reencontrarse con familiares, organizar reuniones con amigos o compartir una comida. Ese aspecto social representa uno de los mayores beneficios que ofrece un evento deportivo de estas características y contribuye al bienestar emocional.
Los psicólogos remarcan que la pasión futbolera no es un problema en sí misma. El entusiasmo, los festejos, los gritos o incluso las lágrimas forman parte de una experiencia emocional compartida que caracteriza al deporte. Lo importante es reconocer cuándo esa pasión deja de ser recreativa y comienza a afectar la vida cotidiana.
Entre las manifestaciones más frecuentes durante un Mundial aparecen los pensamientos constantes sobre el próximo partido, las discusiones sobre formaciones o estrategias, la necesidad permanente de seguir noticias deportivas y los cambios bruscos de humor según el resultado. En la mayoría de los casos, estas reacciones desaparecen pocas horas después del encuentro y no representan un motivo de preocupación.
Sin embargo, si la ansiedad persiste durante varios días, aparecen dificultades para dormir, irritabilidad permanente, problemas para concentrarse en el trabajo o el estudio, o un malestar que interfiere con las actividades habituales, puede ser recomendable consultar con un profesional de la salud mental.
Otro aspecto importante es evitar la sobreexposición a la información. Durante los días previos a un partido trascendental, las redes sociales, los programas deportivos y las plataformas digitales ofrecen un flujo constante de noticias, rumores, estadísticas y opiniones. Consumir ese contenido de manera permanente puede incrementar la ansiedad. Establecer momentos específicos para informarse y luego desconectarse ayuda a mantener un mayor equilibrio emocional.
También resulta conveniente mantener las rutinas habituales. Dormir las horas necesarias, alimentarse de manera saludable, realizar actividad física y respetar los horarios de trabajo o estudio contribuyen a que el organismo tolere mejor las emociones intensas propias de la competencia.
