El uso de las palabras

Por Dr. Daniel Cassola

Hay diferentes formas de comunicar y distintos niveles de formalidad para el uso de las palabras. No es lo mismo el lenguaje coloquial y cotidiano, que el que podemos usar para una exposición o el que deberíamos emplear cuando, como ahora, nos encontramos en un medio de comunicación.

En el mundo de la palabra escrita sucede lo mismo. No utilizamos la misma rigurosidad cuando tenemos que escribir mensajes de texto o mails, que en ocasión de presentar un trabajo o publicar una nota. Al menos esto no debería ser así. Se supone que hay instancias en las que tenemos que ser más cuidadosos con las palabras.

También es aconsejable la prudencia cuando designamos cargos y creamos nuevas dependencias del Estado Nacional. Hace ya algunos meses se ha criticado al Gobierno de Venezuela por haber edificado el Ministerio de la “Felicidad Suprema”. El nombre suena un tanto disparatado. Nadie se hubiera alarmado si el título fuera Ministerio de Bienestar Social, o algo por el estilo.

El uso incorrecto de las palabras puede ocasionar problemas innecesarios. Por estos días eso es lo que ha sucedido con la designación del intelectual Ricardo Forster al frente de una nueva secretaría del Ministerio de Cultura.

El nuevo funcionario lleva el título de Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional. Lamentablemente para Forster, su designación causó malestar solo por el título.

No parece adecuado que se sugiera que el pensamiento se pueda coordinar, y menos aún desde el Estado. Por otra parte, el uso de la palabra nacional también genera suspicacias. ¿Existe un pensamiento que es solo nacional? ¿No hay ideas universales?

A pesar del nombre que le pusieron a su secretaría, Forster no tiene un perfil autoritario. Es un intelectual que ha publicado una decena de libros, y se ha desempeñado como docente en distintas universidades del país. También ha sido candidato a legislador porteño por el kirchnerismo e integra el grupo de intelectuales Carta Abierta.

Hasta el mismo director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, ha dicho que el nombre de la secretaría es “desafortunado y genera suspicacias”.
Todos los cuestionamientos que ha recibido Forster nos llevan a pensar que tenemos que ser especialmente cuidadosos con el lenguaje y cómo lo usamos.
Recordemos el viejo refrán que dice que uno es dueño de sus silencios, pero esclavo de sus palabras.

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