Por Dr. Daniel Cassola
Para referirnos a una situación en la que una pareja se separa, porque supongamos que alguien abandona a la otra persona solemos usar expresiones como “le rompieron el corazón”, “tiene el corazón partido” y demás giros que se han popularizado en cientos de canciones.
La ciencia todavía no ha indicado que por problemas de pareja esté afectado el corazón, aunque sí hay números alarmantes sobre la gran cantidad de enfermedades cardiovasculares que se producen tanto en hombre como en mujeres.
Y si nos centramos en las mujeres, vamos a notar que hay una gran cantidad de casos de enfermedad cardiovascular. Hay una sensación sobre la salud de la mujer que es la siguiente: se deben ocupar de realizarse el papanicolau, de realizar la consulta ginecológica periódica y de palparse cada tanto las mamas.
A grandes rasgos podemos decir que la mayoría de las mujeres ya son conscientes que deben tomar todos estos cuidados. Es correcto y lo tienen que seguir haciendo pero también deben prestarle más atención al corazón.
Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres, por sobre las afecciones de útero, ovarios, mamas y cualquier tipo de enfermedad oncológica.
Desde hace un tiempo los médicos están tratando de cambiar esta situación. Hasta no hace mucho se creía que los problemas cardiovasculares eran privativos del hombre, y las mujeres incluso se preocupaban, o se preocupan, más por la salud cardiovascular de sus maridos que por la propia.
Por eso ahora lo que se busca es concientizar a las mujeres sobre los aspectos de su salud que exceden a lo ginecológico. El desafío actual radica en que la mujer sea consciente de que esta vez es su corazón el que necesita de su atención. Un chequeo cardiovascular anual en la mujer es el primer paso hacia el cambio y la salud.
Se aconseja que la mujer joven realice controles cardiológicos a partir de los 40 años, para identificar aquellos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular que se puedan controlar o modificar.
Algunos no pueden modificarse como la edad, el sexo y los antecedentes familiares de enfermedad vascular. Pero hay muchos otros que sí.
Lo importante es dar el primer paso y tomar consciencia. Las mujeres, al igual que los hombres, deben cuidar so corazón.










