Por Dr. Daniel Cassola
A las nueve de la mañana del viernes 3 de noviembre de 1995 una alarma contra incendios comenzó a sonar en los alrededores de la fábrica militar de Río Tercero, provincia de Córdoba. Fue el único alerta de lo que sucedería unos minutos después, y gracias al cual un puñado de vecinos pudo salvar su vida.
La explosión, luego se sabría, fue efectuada con trotyl, un elemento que necesita un tiempo para encenderse y un detonador para estallar. Al producirse el estallido comenzaron a volar esquirlas, municiones y miles de granadas. La escena fue propia de una guerra, con siete muertos, cientos de heridos, casas destruidas y escombros por doquier.
En un primer momento, y durante mucho tiempo, se sostuvo la hipótesis de un accidente. Recién en 2003, 8 años más tarde, tres ingenieros de la Universidad Nacional de Córdoba confirmaron, al ser contratados como peritos, que las explosiones fueron programadas y coordinadas por expertos.
Posteriormente se vinculó el caso al tráfico ilegal de armas a Ecuador a Croacia, que fue realizado por decretos del Poder Ejecutivo entre 1991 y 1994, violando distintas disposiciones internacionales sobre el comercio de armamento. En el caso de la guerra que Ecuador sostenía con Perú, Argentina era uno de los garantes del proceso de paz. Sobre Croacia pesaba un veto de Naciones Unidas que prohibía la venta de armas al país balcánico.
Las armas que se vendieron fueron fabricadas o estaban almacenadas en dependencias de Fabricaciones Militares. La explosión de Río Tercero se efectuó para cubrir la faltante de los elementos vendidos.
El último delito que se cometió fue el de fraude. Por el armamento vendido Fabricaciones Militares debería haber percibido 100 millones de dólares, pero a las arcas de la empresa estatal solo llegaron 40. En todo el caso, que comprende tanto el atentado en Río Tercero como el tráfico de armas y el fraude, fueron involucrados el presidente Carlos Menem, varios ministros y secretarios de Estado así como miembros de las cúpulas de las Fuerzas Armadas.
Por el caso de Río Tercero fueron condenados a prisión solo miembros de Fabricaciones Militares y de la repartición de la empresa en la pequeña ciudad cordobesa. En el caso del tráfico de armas, Menem fue condenado varias veces, la última durante el corriente año.
Esta última sentencia había puesto en jaque la candidatura de Menem para renovar por tercera vez consecutiva su banca en el senado. Hoy la Cámara Nacional Electoral decidió que el plazo para las impugnaciones a las candidaturas ya había vencido y que la condena a Menem no es una “sentencia firme”.
Menem, luego de obtener el primer lugar en las PASO de La Rioja, seguramente renueve su banca, y sus fueros, en octubre. Las víctimas de Río Tercero deberán seguir aguardando por justicia.









