El panorama para los adultos mayores en Argentina es desolador. Un reciente informe de HelpAge International, una ONG dedicada a monitorear la calidad de vida de las personas mayores, revela que el 73% de los adultos mayores de 61 años vive en situación de pobreza, una cifra alarmante que contrasta drásticamente con el 17,6% que indican las estadísticas oficiales del INDEC.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta diferencia abismal refleja una crisis profunda que está afectando a millones de personas mayores en el país. El informe subraya que la inflación descontrolada, el alza de tarifas, los recortes en medicamentos y la falta de actualización de las jubilaciones al ritmo de los aumentos de precios están teniendo un impacto devastador en los adultos mayores. Según los datos de HelpAge, más de 5,2 millones de personas cobran una jubilación o pensión inferior a $340.000, mientras que la Canasta Básica para Jubilados, calculada por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, asciende a $685.041, un 200% más que el valor estimado por el INDEC.
El aumento de las tarifas de servicios esenciales también ha sido significativo, con incrementos de hasta un 561% en el gas y un 410% en el transporte. Además, los precios de los medicamentos más utilizados por los adultos mayores han subido un 150% en solo cinco meses (de noviembre de 2023 a marzo de 2024). Esta situación ha llevado a una alarmante reducción en la compra de medicamentos recetados, afectando gravemente la salud de este grupo vulnerable.
Silvia Gascón, una de las autoras del informe titulado “Personas mayores y vulnerabilidad, diagnóstico de situación en la Argentina durante el primer trimestre de 2024”, describe el impacto de estas cifras con cruda realidad: «Detrás de cada aumento y cada ajuste hay alguien que no pudo satisfacer sus necesidades básicas: alguien que fue a la farmacia y tuvo que volver con solo uno de los medicamentos que necesita, o con ninguno; aquellos que debieron reducir a una sola comida su alimentación diaria, los que dejaron de ir al curso que les gustaba porque no pueden pagar el transporte, o aquel que ya no puede cocinar con gas y tuvo que recurrir a la leña.»
El informe destaca también el aumento de los costos de cuidado, que afecta profundamente a los adultos mayores que requieren asistencia. Contratar a un cuidador privado puede costar alrededor de $350.000 mensuales, y las residencias geriátricas oscilan entre $500.000 y $4.500.000, dependiendo de la ubicación y el nivel de servicio.
Argentina se enorgullece de tener una cobertura previsional amplia, con casi el 95% de la población mayor recibiendo algún tipo de jubilación. Sin embargo, el informe advierte que alrededor del 64% de los beneficiarios perciben el haber mínimo, lo que es insuficiente para cubrir las necesidades básicas en un contexto de inflación galopante. La pérdida del poder adquisitivo ha sido significativa, con una reducción del 28% para aquellos que cobran bonos complementarios y del 42% para quienes no los reciben.
Además, el informe resalta que el gasto en jubilaciones y pensiones ha sido uno de los más afectados por los recortes en el gasto público, representando el 43% del ajuste total según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
HelpAge critica la metodología utilizada por el INDEC para calcular la pobreza, argumentando que no refleja adecuadamente la realidad de los adultos mayores. El informe señala que, al basarse en la Canasta Básica Total (CBT) del INDEC, se subestima la pobreza en este grupo etario. La Canasta Básica para Jubilados, que incluye gastos específicos para este grupo, es considerablemente más alta, lo que lleva a un cálculo de pobreza más realista y preocupante.
El informe de HelpAge también denuncia la insuficiencia de los programas de salud y medicamentos, que han dejado a muchos adultos mayores sin acceso a los tratamientos necesarios. A medida que los costos de los cuidados siguen aumentando, la calidad de vida de los adultos mayores continúa deteriorándose, profundizando la dependencia económica de las mujeres que suelen asumir las tareas de cuidado.









