El impacto del arsénico en el agua potable: una crisis sanitaria en Argentina
Más de 17 millones de personas en Argentina consumen agua contaminada con arsénico, según un estudio reciente que será publicado en la prestigiosa revista Water and Health.
Por Dr. Daniel Cassola
La investigación, liderada por Alejandro Oliva, director del Programa de Medio Ambiente y Salud de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), describe la situación como una «epidemia» sanitaria que demanda atención urgente.
El arsénico, un contaminante de origen natural derivado de la erosión de rocas en los acuíferos, afecta a vastas regiones del país. Aunque también está relacionado con actividades humanas, como la minería y el uso de pesticidas, su presencia en el agua potable tiene consecuencias devastadoras. Estudios recientes han demostrado su conexión con enfermedades graves, entre ellas cáncer y Alzheimer.
Con datos de 12 provincias argentinas que representan al 70 % de la población, los científicos elaboraron un mapa que alerta sobre los niveles de arsénico en el agua. Utilizando como referencia el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 10 microgramos por litro, los investigadores concluyeron que más de 17 millones de argentinos están expuestos a niveles peligrosos del contaminante.
Sin embargo, el panorama podría ser aún más alarmante. «Hay jurisdicciones que no aportan información, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se cree que el agua del Río de la Plata está libre de arsénico. Pero hay sectores de la capital que consumen agua de napas locales, y ahí podría haber riesgos», advierte Oliva.
A pesar de la gravedad del problema, las respuestas gubernamentales han sido insuficientes. Según Oliva, las autoridades provinciales han mostrado escaso interés en abordar la crisis. «Lo único que les preocupa es que esto no salga a la luz, porque deberían dar respuestas», señala el científico, quien insiste en la necesidad de una vigilancia activa y de políticas públicas efectivas para garantizar la seguridad hídrica.
De no implementarse medidas inmediatas, el impacto sobre la salud pública podría ser devastador. «Si no se monta una vigilancia y se garantiza una seguridad hídrica que controle obligatoriamente lo que sucede, esto se volverá mucho más serio que cualquier problema de salud pública», subraya Oliva.
Además de las enfermedades asociadas, el arsénico representa un desafío técnico y político. Mientras que el contaminante es principalmente de origen natural, la actividad humana puede exacerbar su presencia. La falta de información en varias provincias y la desidia gubernamental agravan el panorama.
El mapa elaborado por los investigadores no solo es un recurso valioso para la población, sino también una herramienta clave para los tomadores de decisiones. Es imperativo que este trabajo impulse acciones concretas que frenen el impacto de esta crisis sanitaria y aseguren el acceso a agua potable segura para todos los argentinos.
La publicación de este estudio no solo pone de manifiesto la magnitud del problema, sino que también exige una respuesta inmediata y coordinada. Argentina se enfrenta a un reto crucial para proteger la salud de millones de ciudadanos y garantizar un futuro sostenible.
