Día Internacional de la Incontinencia Urinaria, rompiendo el silencio sobre una condición común

La incontinencia urinaria afecta a millones de personas en todo el mundo, en su mayoría mujeres, pero sigue siendo un tema del que pocos hablan.

Por Dr. Daniel Cassola

Según especialistas del Centro Argentino de Urología (CAU), se estima que solo 3 de cada 10 pacientes con esta afección buscan ayuda médica. La desinformación, la normalización del problema y la vergüenza son los principales motivos que impiden a muchas personas acceder a tratamientos efectivos.

Se trata de la pérdida involuntaria de orina, que puede manifestarse de forma ocasional, por ejemplo, al reír o estornudar, o de manera más severa, impidiendo llegar a tiempo al baño. Aunque es más frecuente después de la menopausia, puede presentarse a cualquier edad. La buena noticia es que existen diversas estrategias médicas para mejorar la sintomatología y mejorar la calidad de vida.

“La incontinencia urinaria se clasifica en diferentes tipos: la de esfuerzo, que ocurre al toser o levantar peso; la de urgencia, caracterizada por una necesidad repentina e incontrolable de orinar; y la mixta, que combina ambas. Además, existen otras formas, como la incontinencia por rebosamiento, que impide el vaciado completo de la vejiga, y la incontinencia funcional, que afecta a quienes tienen dificultades para acceder a un baño a tiempo”, explicó la Dra. Paula Grinstein, uróloga del CAU.

Entre los principales factores de riesgo en mujeres se encuentran los embarazos y los cambios hormonales propios de la menopausia. En hombres, en cambio, la incontinencia suele estar vinculada a problemas prostáticos o cirugías previas. “Cada caso es distinto y el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de cada paciente para lograr una mejoría efectiva”, agregó la Dra. María Belén Maza, especialista en incontinencia del CAU.

Según el Dr. Norberto Bernardo, Director del CAU, el abordaje terapéutico depende de la gravedad del cuadro. En las etapas iniciales, se recomienda fortalecer el suelo pélvico mediante ejercicios específicos y terapias de rehabilitación con dispositivos de estimulación electromagnética, que ayudan a recuperar el tono muscular y mejorar el control de la vejiga.

“Para casos más avanzados, existen opciones farmacológicas y procedimientos quirúrgicos, como la colocación de mallas de refuerzo. También se puede recurrir a la reeducación vesical con esquemas programados para orinar o a la estimulación nerviosa para mejorar la respuesta del sistema urinario”, detalló el Dr. Bernardo, también Profesor Titular de la Cátedra de Urología de la Universidad de Buenos Aires y Jefe del Servicio de Urología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA).

Superar la vergüenza y hablar de esta afección con un especialista es fundamental. Ignorarla no solo impacta la vida social, sino que también puede derivar en complicaciones, especialmente en adultos mayores, donde el riesgo de caídas y lesiones es mayor debido a la urgencia por llegar al baño.

“Es clave que hombres y mujeres comprendan que la incontinencia urinaria tiene tratamiento y no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento”, concluyó la Dra. Grinstein.

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