El verano trae consigo mayor exposición al sol, y mientras el uso de protector solar para la piel se ha convertido en una práctica común, el cuidado de los ojos aún es ignorado por muchos.
Por Dr. Daniel Cassola
Según la médica oftalmóloga Eliana Segretin Gutiérrez, del Hospital Italiano de Buenos Aires, los ojos tienen memoria frente a la radiación ultravioleta (UV). Cada exposición sin protección acumula daño, aumentando el riesgo de enfermedades graves como cataratas, degeneración macular o pterigion.
La radiación UV afecta directamente los ojos, y los niveles de exposición en verano son tres veces mayores que en invierno. Sin embargo, el riesgo no se limita a los días soleados, ya que los rayos UV atraviesan nubes y neblina. Por ello, Segretin Gutiérrez subraya la importancia de usar gafas de sol con protección UV incluso en días nublados.
Las gafas de sol deben bloquear el 100 % de los rayos UVA y UVB, y es recomendable optar por modelos envolventes que eviten la entrada de luz por los costados. Además, la médica Betty G. Arteaga aclaró que el color de la lente no determina su nivel de protección: “Un vidrio oscuro no necesariamente protege más, incluso hay lentes transparentes con filtros UV efectivos”.
La exposición solar acumulada en la infancia es significativa, ya que la mayor parte ocurre antes de los 16 años. Segretin recomienda proteger a los niños con sombreros y gafas con filtro UV a partir de los 5 o 6 años.
Arteaga también advirtió sobre los riesgos del uso de lentes de contacto en playas o piscinas, debido a la posibilidad de infecciones graves por arena, viento y microorganismos en el agua. Para estas situaciones, sugirió gafas de sol graduadas como una alternativa segura.
En Argentina, la venta de lentes de sol no certificados representa un grave riesgo. Según Norberto Fermani, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Ópticas, más de la mitad de los anteojos comercializados en el país no cumplen con normativas de calidad. Este problema es especialmente crítico en zonas turísticas del sur, donde cada verano se venden más de dos millones de lentes no certificados.
“Un lente pintado sin filtro UV engaña al ojo, dilatando la pupila y permitiendo que los rayos UV ingresen con mayor intensidad, lo que agrava el daño ocular”, explicó Fermani. Para evitar riesgos, el etiquetado debe incluir información sobre la categoría del filtro, el nivel de protección UV y la garantía de calidad.
El síndrome del ojo seco, provocado por el uso prolongado de aire acondicionado, es otra de las afecciones comunes en verano. Arteaga recomendó mantener la temperatura entre 21 y 25 grados para evitar la deshidratación ocular, y descansar la vista de pantallas digitales para prevenir la fatiga visual.
Además, una dieta rica en vitaminas A, C y E, antioxidantes y ácidos grasos Omega-3 es clave para preservar la salud ocular. Alimentos como zanahorias, verduras de hoja verde, cerezas, fresas y pescados grasos deben formar parte de la alimentación diaria.
Finalmente, los expertos resaltaron la importancia de realizar revisiones oftalmológicas periódicas para detectar y tratar problemas visuales a tiempo. Con estos cuidados, el bienestar ocular puede garantizarse no solo durante el verano, sino a lo largo de todo el año.









