ACV e insuficiencia cardíaca: dos enfermedades que exigen actuar a tiempo y mejorar el seguimiento

El accidente cerebrovascular puede dejar graves secuelas en cuestión de horas, mientras que la insuficiencia cardíaca afecta especialmente a los adultos mayores y presenta elevados niveles de reinternación. Una nueva disposición sanitaria busca conocer con mayor precisión su impacto en la Argentina.

Por Dr. Daniel Cassola

El accidente cerebrovascular (ACV) y la insuficiencia cardíaca constituyen dos problemas de salud que comparten un desafío central: actuar a tiempo puede modificar considerablemente la evolución del paciente. Mientras el primero representa una emergencia en la que cada minuto resulta decisivo, la segunda requiere un seguimiento sostenido para evitar descompensaciones y nuevas hospitalizaciones.

La importancia de ambas enfermedades llevó al Ministerio de Salud de la Nación a incorporarlas al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) como eventos de notificación obligatoria. Así, los establecimientos y profesionales deberán registrar los casos confirmados bajo criterios comunes en todo el país.

Más allá de la medida administrativa, los datos permiten dimensionar el problema. Se estima que alrededor del 70% de los ACV son isquémicos, es decir, se producen cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. En estos casos, la rapidez de la atención resulta determinante.

Las terapias de reperfusión aplicadas dentro de las primeras 4,5 horas pueden reducir en un 28% las secuelas neurológicas. Por eso, reconocer rápidamente un posible episodio, activar los mecanismos de emergencia y acceder a un centro con capacidad para diagnosticarlo y tratarlo puede marcar una diferencia en las posibilidades de recuperación.

El nuevo registro permitirá conocer no solamente cuántos ACV ocurren, sino también cómo son atendidos: los tiempos hasta el tratamiento, el acceso a terapias de reperfusión, la utilización de las Unidades de ACV, la mortalidad durante la internación y la discapacidad que presentan los pacientes al recibir el alta.

Insuficiencia cardíaca: el desafío después de la internación

La insuficiencia cardíaca plantea una problemática diferente, aunque igualmente relevante. Se produce cuando el corazón no consigue bombear sangre de manera suficiente para responder a las necesidades del organismo y puede atravesar períodos de estabilidad alternados con episodios de descompensación que requieren atención hospitalaria.

En Argentina, se estima que afecta aproximadamente a una de cada 60 a 90 personas, mientras que su prevalencia supera el 10% entre los mayores de 65 años. Durante 2024 se registraron 26.404 fallecimientos por esta causa.

Uno de los mayores desafíos aparece después del alta. Aproximadamente el 15% de los pacientes vuelve a ser internado dentro de los primeros 30 días, mientras que la proporción llega al 50% a los seis meses.

Estas cifras muestran por qué el tratamiento no termina cuando una persona abandona el hospital. El seguimiento, la adherencia a la medicación y los controles posteriores resultan fundamentales para detectar cambios clínicos y disminuir el riesgo de nuevas descompensaciones.

El impacto también alcanza al sistema sanitario: cerca del 70% de los costos relacionados con la insuficiencia cardíaca corresponde a las internaciones. Prevenir recaídas supone, entonces, mejorar la calidad de vida de los pacientes y al mismo tiempo reducir una importante demanda de recursos hospitalarios.

Más información para encontrar las brechas

Hasta ahora, la notificación obligatoria estuvo asociada principalmente a enfermedades transmisibles y situaciones con potencial epidémico. La incorporación del ACV y la insuficiencia cardíaca amplía esa mirada hacia enfermedades no transmisibles de gran impacto.

En el caso del ACV, disponer de datos comparables permitirá identificar lugares donde existen demoras o dificultades para acceder a tratamientos. Para la insuficiencia cardíaca, el foco estará especialmente puesto en las internaciones y reinternaciones, diferenciando los primeros episodios de aquellos pacientes que regresan al hospital.

El objetivo final será transformar esos registros en información útil. Porque frente a un ACV, reducir los tiempos puede significar evitar una discapacidad; y frente a la insuficiencia cardíaca, un seguimiento adecuado después del alta puede ayudar a impedir que el paciente vuelva a internarse.

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