Las restricciones continuarán y es muy probable que sean aún más duras

El viernes vence el alcance del decreto firmado por el presidente Alberto Fernández. En la provincia de Buenos Aires impulsan un cierre estricto por quince días. En la Ciudad admiten que si el nivel de contagio se mantiene el sistema de salud “no se va a mantener competente”.

Por Dr. Daniel Cassola

La semana pasada, en términos de casos positivos, Argentina, en idioma futbolístico, sacó un empate. Pero no suma, no sirve. El promedio de casos se mantuvo y no se rompió el récord negativo de contagios, aunque sí de muertes, lo cual es la consecuencia de la suba en semanas anteriores. Con el altísimo nivel de contagios actual, en promedio 24 mil positivos por día, el sistema de salud no aguanta, ni en el AMBA ni en otros aglomerados urbanos como el Gran Rosario.

Ante este panorama las posiciones políticas tan enfrentadas en los últimos días por la presencialidad o no de las clases, entre la Nación y la Ciudad, es probable que, más allá de lo discursivo, confluyan en algún tipo de acuerdo. El sistema de salud del AMBA se acerca al límite y en términos políticos el colapso sanitario no favorece a nadie. Es por eso que en la provincia de Buenos Aires reflotaron la idea de un cierre drástico, como en 2020, por dos semanas en el que estarían también incluidos los partidos de fútbol profesional.

“Estamos en una situación crítica y necesitamos una medida drástica de 15 días, por lo menos, que creemos que sería suficiente”, explicó el ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán. “Hay que bajar la circulación a un nivel donde dejemos lo mínimo indispensable para la vida cotidiana. Como en la cuarentena del año pasado, con algunas diferencias que podemos llevar adelante”, agregó. A su vez, el viceministro de la provincia Nicolás Kreplak afirmó que se presenta “una situación muy difícil de sostener para el sistema de salud”.

A diferencia de lo sucedido en los últimos días, en la Ciudad de Buenos Aires se escucharon declaraciones similares, aunque, claro está, cada uno tiene su estilo. El ministro de Salud porteño afirmó que si los contagios no bajan habrá que aplicar más restricciones porque  si no “no hay manera de que el sistema de salud pueda seguir competente”. “Todavía no cumplimos los 10 días del segundo grupo de medidas. Si con el segundo grupo de medidas no descendieran los casos, entonces necesariamente hay que acompañar nuevas medidas. Lo que decimos es que las medidas tienen que ser en base a la evidencia y la evidencia hay que explicársela a la gente con toda claridad para que pueda comprender por qué proponemos lo que proponemos”, desarrolló Quirós.

El punto más sensible de la pandemia se da en los servicios de terapia intensiva, que son los que marcan el límite del colapso del sistema. Al respecto Quirós sostuvo: “De terapia intensiva, que es el punto más grave, nosotros tenemos hoy el 88% de las camas del sector privado ocupadas y el 82% del sector público, es decir, camas hay, pero esto es la totalidad de las camas, pero no todas las coberturas internan en todos los sanatorios y clínicas”, explicó. En otras palabras, ya hay sanatorios, obras sociales, prepagas o planes de salud que no tienen capacidad para atender más de lo que ya están atendiendo.

Ante el hartazgo social por las cuarentenas y las restricciones Gollan sugirió una medida drástica sin contemplaciones. “Si empezamos con las excepciones todo el mundo empieza a decir ‘ah, no hay clases, pero hay fútbol’. Si bien es una actividad que tiene protocolos, si la idea es hacer algo drástico, tiene que ser algo drástico para todos, incluso para el fútbol”, sostuvo el ministro. La definición tendrá que llegar antes del viernes. El sábado puede comenzar una nueva etapa de la cuarentena en Argentina, 13 meses después del primer confinamiento.

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