Por Dr. Daniel Cassola
El año pasado surgieron una serie de confusiones en torno a la diabetes, patología de la cual hoy se conmemora el Día Mundial.
No se trata de una enfermedad de ricos o pobres, porque ni las patologías que son originadas por un mal funcionamiento del organismo, ni las que se contraen mediante un agente externo como un virus o una bacteria, distinguen las clases sociales y el poder adquisitivo de las personas.
Uno puede ser indigente, pobre, de clase media o súper millonario y ser diabético. Lo que sucede es que generalmente quienes tienen peor acceso a la salud, y menor información de cómo prevenir deben afrontar mayores riesgos de enfermarse.
Este año la Organización Mundial de la Salud eligió hacer hincapié, durante este día, en los hábitos de vida saludable que debemos adoptar para prevenir la diabetes.
El fundamento ya no es que la diabetes no distingue clases sociales sino que es más profundo aún, ya que se están detectando casos en personas cada vez más jóvenes. O sea, que la diabetes no es de ricos o pobres pero ya tampoco de jóvenes o viejos. Es de todos.
El aumento en los casos de diabetes en sectores menos añosos de la población tiene una relación directo con el aumento de la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso.
Este es un dato preocupante ya que la diabetes está asociada a una serie de patologías derivadas que pueden complicar muchísimo la salud de un ser humano.
Además de provocar mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, puede ocasionar ceguera o lo que se conoce como pie diabético, que puede llevar a una amputación.
También afecta a los riñones. Incluso se considera que la diabetes es la principal causa de diálisis en Argentina.
Se estima que en el mundo 382 millones de personas padecen diabetes tipo 2, y que para 2035 este número llegará a 592 millones, aumentando un 55 por ciento aproximadamente.
En Argentina padecen la enfermedad unas 3 millones de personas, de las cuales sólo un 56 por ciento siguen el tratamiento.
Ya en otras oportunidades hemos comentado la importancia que tiene seguir los tratamientos. Hoy el foco lo ponemos en los que aún no necesitan tratamiento. Llevar una vida saludable es esencial para no contraer diabetes.










