Alerta por hepatitis A: la cobertura de vacunación no llega al 50% en Argentina
La baja cobertura de vacunación contra la hepatitis A vuelve a encender una señal de alerta en Argentina, en momentos en que el país atraviesa un brote de esta enfermedad.
Por Dr. Daniel Cassola
Al finalizar agosto de 2026, apenas el 49,4% de la población objetivo había recibido la vacuna en promedio nacional, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el porcentaje descendía al 29%.
Los datos surgen del Mapa de Cobertura y Distribución de Vacunas del Ministerio de Salud de la Nación y muestran una situación que preocupa por el riesgo de acumulación de personas susceptibles. La meta de cobertura utilizada como referencia para alcanzar una protección comunitaria elevada es del 95%, un nivel que actualmente no alcanza ninguna vacuna del calendario en ningún grupo de edad, según especialistas consultados en el informe.
La situación adquiere particular relevancia en el caso de la hepatitis A porque Argentina consiguió modificar drásticamente la epidemiología de la enfermedad después de incorporar su vacuna al Calendario Nacional en 2005. Antes de esa decisión se registraban casos de hepatitis fulminante, una complicación poco frecuente pero potencialmente mortal que puede requerir un trasplante hepático.
Una enfermedad que puede causar complicaciones graves
La hepatitis A es una infección del hígado provocada por el virus de la hepatitis A. Su transmisión ocurre principalmente por vía fecal-oral, ya sea mediante el contacto directo entre personas o por el consumo de agua y alimentos contaminados. La prevención incluye medidas de higiene, saneamiento y, fundamentalmente, vacunación.
Aunque muchas infecciones pueden cursar con síntomas leves, especialmente durante la infancia, la enfermedad también puede producir fiebre, malestar, náuseas, dolor abdominal e ictericia. En una proporción reducida de pacientes puede evolucionar hacia una hepatitis fulminante.
Precisamente, una de las consecuencias sanitarias más importantes de la incorporación de la vacuna fue reducir las formas graves de la enfermedad. Antes de su inclusión en el calendario, la hepatitis fulminante llegó a constituir la primera causa de trasplante hepático en Argentina, según los especialistas citados en el informe.
La vacunación contra hepatitis A forma parte del Calendario Nacional. Además de la inmunización infantil, existen recomendaciones específicas para determinados adultos pertenecientes a grupos de riesgo, entre quienes también pueden existir esquemas incompletos.
La combinación entre el brote actual y una cobertura inferior a la esperada vuelve especialmente importante revisar los antecedentes de vacunación y completar las dosis correspondientes de acuerdo con las indicaciones sanitarias.
Otras coberturas también permanecen por debajo de los niveles esperados
La situación de la hepatitis A se enmarca en un problema más amplio de disminución o discontinuidad de los esquemas de vacunación. Los datos nacionales muestran brechas tanto durante los primeros años de vida como en los refuerzos correspondientes a edades posteriores.
Por ejemplo, la primera dosis contra la poliomielitis alcanzaba este año una cobertura nacional del 50,5%, mientras que la primera dosis de la triple viral se encontraba en el 51,5%. Durante 2025, esta última había alcanzado el 83,9%, todavía por debajo de los niveles considerados necesarios para sostener una elevada protección poblacional frente al sarampión.
También se registran dificultades para completar esquemas. En 2025, la cobertura contra la poliomielitis descendió desde casi el 92% para la dosis de los dos meses hasta el 79,2% para la tercera dosis, correspondiente a los seis meses. El refuerzo de los cinco años llegó solamente al 57%.
El escenario coincide además con la circulación de otras enfermedades infecciosas. Argentina atraviesa brotes de tos convulsa, influenza y tuberculosis, mientras permanece el riesgo de reintroducción de enfermedades eliminadas del territorio, como el sarampión.
