Por Dr. Daniel Cassola
En otros tiempos la materia higiene y puericultura integraba los planes escolares, por lo que todos los chicos recibían conocimientos básicos sobre su cuerpo, y como mantenerlo aseado, en el colegio. Esto ya no sucede, y hay algunas consecuencias que se tornan visibles.
Según un relevamiento hecho por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, el 40 por ciento de los chicos que empieza la primaria tiene caries. Si bien puede ser que exista un consumo desmesurado de golosinas y productos azucarados, hay, sin dudas, falta de higiene bucal.
Los mismos especialistas del ministerio admiten que la falta de higiene puede deberse a falta de información. Lo ideal es cepillarse los dientes después de cada comida y, sobre todo, durante la noche. Mientras se duerme, las glándulas salivares producen menos saliva y los dientes están menos protegidos frente a los microbios. Un correcto cepillado incluye movimientos cortos y suaves, con especial atención a la línea de la encía y los dientes posteriores de difícil acceso.
Pero la higiene no se reduce solo a la boca. También es fundamental el aseo en las manos. La Organización Mundial de la Salud estima que los niños solo se lavan las manos un 34 por ciento de las veces que deberían hacerlo, mientras los adultos lo hacen un 60 por ciento.
Todos debemos lavarnos las manos luego de haber estado fuera de nuestro hogar o lugar de trabajo, antes de comer, luego de ir al baño y también antes de cocinar. Incluso cuando cocinamos debemos lavarnos las manos en reiteradas ocasiones para no provocar lo que se conoce como contaminación cruzada.
Las carnes crudas tienen bacterias que nosotros eliminamos cuando las cocinamos. Al respecto vale recordar que durante la cocción se debe alcanzar la temperatura de 70 grados en el centro de la porción de carne para que esto suceda.
Pero durante la preparación es probable que tengamos que manipular la carne y luego otros alimentos, o que apoyemos el producto sobre un lugar sobre el que también luego vamos a poner otra cosa. Tanto los objetos como las manos del que cocinan deben ser aseadas luego de estar en contacto con la carne y antes de volver a tocar otro plato, fuente, bandeja u otro alimento.
Por último, es sumamente recomendable bañarse al menos una vez por día. Tanto el pelo como la piel son lugares donde también habitan microorganismos. Para cerrar vale recordar la definición de higiene.
La higiene es el conjunto de conocimientos y técnicas que deben aplicar los individuos para el control de los factores que ejercen o pueden ejercer efectos nocivos sobre su salud. Por lo tanto, tiene como objetivo mejorar, prevenir y conservar la salud.
Si bien vivimos en tiempos dominados por los estereotipos estéticos, tengamos presente para nosotros, y fundamentalmente para nuestros hijos, que la higiene no es solo necesaria para vernos bien, sino para mantenernos saludables.









