Más de un millón de argentinos con hepatitis B y C

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Por Dr. Daniel Cassola

Las hepatitis son un conjunto de infecciones que afectan al hígado. La causa más frecuente es el virus que lleva el nombre del subtipo de la enfermedad. O sea, hepatitis A, hepatitis B o hepatitis C. Las que mayor impacto tienen sobre la salud pública son éstas últimas, la B y C. Ambas causan una infección que puede ser crónica y llevar a casos graves como la cirrosis o el cáncer de hígado. En cuanto a la transmisión, la A se contrae por contacto con agua, alimentos u objetos contaminados por materia fecal.

En cambio, la B se puede adquirir por contacto de fluidos durante las relaciones sexuales sin protección o por contacto de sangre. Esto se puede dar a través de jeringas, agujas u otros elementos cortopunzantes, o por el contacto entre madre e hijo durante el parto. Según publica el Hospital de Clínicas en un comunicado, las hepatitis y el alcoholismo son las causas principales de la cirrosis hepática, una enfermedad que se puede y se debe diagnosticar y tratar a tiempo.

La cirrosis, un diagnóstico más común que lo que se piensa, consiste en una avanzada lesión del hígado, y si bien en el pasado tenía los peores pronósticos hoy es tratable. Es importante tener en cuenta que las cirrosis son altamente prevenibles. Esteban González Ballerga, miembro de la División Gastroenterología del Hospital de Clínicas, comenta que “tratar una cirrosis es enfrentarse a una situación que se podría haber prevenido”.

El nivel de subdiagnóstico e ignorancia que hay sobre las hepatitis es preocupante. Se calcula que el uno por ciento de la población tiene hepatitis C, pero a su vez solo el uno por ciento de los infectados está diagnosticado. Vale destacar que la hepatitis C es la primera causa de trasplante hepático en occidente.

Las formas de prevención son sencillas y fáciles de entender. Lo explica González Ballerga: “Todas las personas mayores de 50 años debería realizarse estudios para detectar la infección al menos una vez en la vida, de la misma manera que toda la población sexualmente activa debería ser vacunada contra la hepatitis B”. Otra medida de prevención es evitar el alcoholismo, para lo que se requiere de la abstención del consumo y, en casos severos, el acompañamiento profesional.

El hígado es una de los órganos más nobles del organismo, y tiene una alta capacidad de regeneración pero no es indestructible. Siguiendo los consejos vertidos, concurriendo periódicamente y dándonos las vacunas necesarias, prácticamente todas las hepatitis se pueden prevenir.

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