Alacranes: ¿temor justificado o desmedido?
FUENTE: Clarín
Las vacaciones para esta familia que había llegado a Córdoba desde el barrio porteño de Mataderos recién comenzaban. Pero valijas y bártulos volvieron al baúl del auto en forma anticipada. La aparición de un alacrán en el fondo de la piscina marcó el regreso intempestivo hacia Buenos Aires. Es que la historia de Tobías, el chico de Palermo que estuvo muy grave por una picadura, estaba muy fresca en la memoria de estos papás de dos nenes de 5 y 9 años.
No son los únicos presos del temor. En las casas de fumigación los teléfonos no paran de sonar, pese a que se trata de una alternativa ineficaz para combatir a los alacranes, e incluso desaconsejada. Los centros de referencia reciben llamados desde clínicas y hospitales para saber si deben contar con el antídoto. Y también se multiplicaron las consultas de particulares.
El alacrán o escorpión (son dos términos para referirse a lo mismo, uno proviene del árabe y otro del latín) no es un nuevo habitante de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. En los más de 100 años que lleva conviviendo con sus pobladores, el de Tobías (sufrió cuatro paros cardiorrespiratorios y pasó 10 días en terapia intensiva) fue el único caso grave. La primera señal de alarma la había activado un chico del barrio de Constitución picado en 2009, pero su cuadro fue moderado y se resolvió mucho más rápido. En la historia, no hay ningún muerto por alacranismo en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
“Los casos graves, que para nosotros son una rareza, ocurren periódicamente en ciudades como Paraná, Santa Fe, La Rioja, Catamarca, Salta, Córdoba. Y cada tanto lamentablemente uno fallece”, explica el infectólogo Tomás Orduna, jefe de Patología regional, Medicina tropical y Medicina del viajero del Hospital Muñiz, que es centro de referencia y banco de antídoto. En Córdoba, en lo que va del año murieron dos nenas de 4 y 7 años.
Los especialistas consultados por Clarín coinciden: tan importante como conocer y prevenir es mantener alejado el pánico, que la mayoría de las veces conduce a la búsqueda de soluciones de mínima inútiles y, de máxima, contraproducentes. “Nosotros hemos tenido dos casos muy agresivos y que terminaron en muerte. Pero en el Hospital de Niños hemos atendido 166 durante 2016 y 16 en lo que va de este mes. Algunos no tuvieron síntomas, otros cuadros moderados-graves respondieron muy bien a los antídotos y otros sin siquiera colocarle el suero. No todos los chicos se van a morir. Hay que controlar, prevenir, pero no entrar en pánico”, subraya Nilda Gait, jefa del departamento de Salud Ambiental del Ministerio de Salud de Córdoba.
De acuerdo a los boletines de vigilancia epidemiológica, a nivel nacional se notifican entre 7.000 y 8.000 casos de alacranismo por año. Solo el 10% de ellos requiere el uso de antiveneno. Es una realidad que el número va en aumento y también las muertes. Mientras que entre el 93 y el 99 se produjeron solo tres fallecimientos, entre 2000 y 2016 se vienen produciendo en promedio dos muertes por año: casi todas de pacientes pediátricos, la población más vulnerable junto a los adultos mayores. “Vemos que ha aumentado la incidencia y la cantidad de accidentes en todo el país. No tenemos una razón del todo clara o comprobada del por qué. En los últimos 10 años hubo mucha más cantidad de picaduras y va aumentando en un continuo de los últimos 20 años. ¿Por qué ocurre esto? No hay del todo claridad. Probablemente haya dispersión de alacranes por las vías de transporte, por la mayor facilidad de conexión entre zonas donde había históricamente alacranes y donde no”, dice Orduna.
Hay más de 1500 especies de escorpiones en el mundo. De ellas, unas 30 son peligrosas para el humano. En Argentina, los mayores responsables de los casos de envenenamiento son el Tityus trivittatus y el Tityus confluens que viven, sobre todo, en el centro y norte del país. El trivittatus es el de mayor importancia médica. En los últimos años, en la Ciudad de Buenos Aires se viene observando un aumento tanto de los hallazgos, como del área en la que se producen, lo que podría deberse a mejoras en el sistema para recoger y registrar los casos y/o indicar una mayor probabilidad de contacto hombre-escorpión y, por lo tanto, un mayor riesgo de ocurrencia de envenenamientos, sugieren los especialistas. En Capital, casi la totalidad corresponden a la especie peligrosa; mientras que en el Conurbano la mayoría de los hallazgos son de una variedad sin importancia médica, el Bothriurus bonariensis, que suelen encontrarse en jardines de quintas, parques o terrenos baldíos.
Desde el Centro de Zoología Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, Javier Gari cuenta que en la provincia hay personas que llevan entre 10 y 15 escorpiones que encuentran en el lapso de dos o tres días dentro de sus casas. “Hay que revisar principalmente el baño, la cocina, el lavadero, que es generalmente donde aparecen. Las especies que uno puede encontrar en una casa o en un hotel en las sierras no suelen ser las peligrosas. Lo principal es saber identificar al escorpión, para saber si es de importancia médica”.
¿Cómo identificar un escorpión peligroso? El trivitattus es de color castaño claro y tiene tres líneas longitudinales oscuras bien diferenciadas en el dorso, las pinzas finas y largas; y en la región posterior, una pequeña uña (apófisis subaculear), en el aparato ponzoñoso debajo del aguijón, que le da la apariencia de poseer dos aguijones. El confluens, a diferencia del trivittatus, tiene el dorso oscuro uniforme. El bonariensis no es peligroso y se caracteriza por tener pinzas cortas y gruesas y telson sin apófisis subaculear (cerrado).
El trivittatus suele encontrarse en el ámbito domiciliario. La conducta preventiva adecuada está orientada a evitar que el animal entre a las casas. ¿Cómo? Explica Gait: “Compro telitas metálicas y coloco en todos los resumideros para evitar que el escorpión ascienda. Y pongo piretrina ahí y en cualquier vía de acceso desde el exterior (sirve para alejarlos, no para matarlos). Evito acumular papeles, maderas, hojalata, porque el escorpión busca el lugar húmedo. Y coloco burletes para evitar la entrada desde otras casas. Además hay que controlar las cámaras sépticas y las cucarachas, que son su alimento preferido”.
