Alerta por la contaminación con microplásticos en el Mar Argentino

Científicos del Conicet encontraron una gran presencia de residuos plásticos en una zona de la plataforma patagónica. El 76,1 % de las microfibras detectadas en el área estaban compuestas por tereftalato de polietileno, un plástico usado en envases y prendas.

Por Dr. Daniel Cassola

Según el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), el 85 por ciento de la contaminación de los océanos está dada por residuos plásticos. A su vez, un estudio realizado por varios investigadores de Conicet concluyó que una zona ubicada en el extremo sur de la plataforma patagónica “podría ser uno de los lugares más contaminados del mundo”.  

Se trata del estudio publicado a mediados de mayo en la revista científica Environmental Pollution, encabezado por la doctora en biología Rosana Di Mauro como parte el programa de Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Desde 2018, el programa toma muestras a 50 kilómetros de la costa de Mar del Plata y también amplió la investigación a la Bahía de Samborombóm. 

La investigación que lleva adelante Di Mauro monitorea la presencia de microplásticos, entre otros ítems y parámetros físico-químicos del agua. “Estamos encontrando que, si bien es variable, no baja de 10 partículas por litro. Es un montón si se lo compara con lo que se viene publicando alrededor del mundo”, alertó la investigadora en diálogo con la agencia de noticias Télam.

“Hasta ahora no encontramos una muestra de agua o biológica que no tuviera nada. No hay resultados negativos, son todos positivos, es bastante impresionante”, sentencia. Las partículas son microfibras en forma de hilo, de 0,01 a 5 milímetros, y pueden provenir de prendas de vestir (a partir del lavado doméstico), redes y cuerdas. Di Mauro agrega que además de microfibras hay partículas en forma irregular de 0,005 a 5 milímetros. “Son muy chicas y se superponen con el plancton que sirve de alimento para muchas especies”, comenta.

La situación observada en Mar del Plata se repitió en Bahía Samborombón donde los científicos hallan microplásticos en los estómagos de peces y en el agua. “Estamos encontrando fibras y fragmentos en ambientes costeros, en aguas abiertas, en la superficie, en el fondo, en media agua, encontramos en todos lados”, advierte la bióloga.

La concentración de partículas en los mares varía en función de distintos factores como las fuentes de residuos y del movimiento de las corrientes que pueden trasladar microplásticos incluso hacia áreas protegidas como el Banco Burdwood, una meseta submarina ubicada en el extremo sur de la plataforma patagónica, en el océano Atlántico suroccidental. Respecto de esta zona, el documento agrega que “según la revisión de la literatura, este entorno de mar abierto podría ser uno de los lugares más contaminados del mundo”.

En esta zona, las microfibras originadas por la actividad humana son muy abundantes, probablemente por acción de la Corriente Circumpolar Antártica. Los resultados indican que las fibras están muy extendidas en toda la columna de agua con un promedio de 17,4 partículas por litro. De acuerdo a la publicación, el 76,1 por ciento de las microfibras estaban compuestas por tereftalato de polietileno (plástico muy utilizado para envases y también en prendas) y la mayoría tenía un tamaño entre 0,1 a 0,3 milímetros.

La contaminación plástica marina no sólo afecta al ambiente y la salud, sino también a la economía mundial por su impacto en el turismo, la pesca, la acuicultura, más los gastos de limpieza con un costo global entre 6.000 millones y 19.000 millones de dólares en 2018, según el informe del Pnuma.

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