Sociedades médicas y organizaciones de salud pública encendieron una señal de alarma por la comercialización en Argentina de las denominadas bolsas de nicotina, un producto que contiene altas dosis de esta sustancia adictiva y que se vende sin controles claros, advertencias sanitarias ni restricciones efectivas de acceso para menores.
Por Dr. Daniel Cassola
La situación motivó la presentación de una denuncia formal ante el Ministerio de Salud de la Nación, en la que se solicita la adopción de medidas urgentes para proteger a niños, niñas y adolescentes. La denuncia fue impulsada por un amplio conjunto de entidades, entre ellas la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, la Unión Antitabáquica Argentina, la Fundación Interamericana del Corazón, la Sociedad Argentina de Cardiología, la Asociación Médica Argentina y otras organizaciones vinculadas a la salud pública. Las instituciones sostienen que la introducción y venta de estos productos podría infringir la Ley Nacional de Control del Tabaco (26.687) y otras normativas sanitarias vigentes.
Las bolsas de nicotina, también conocidas como nicotine pouches o snus blanco, se colocan entre la encía y el labio y liberan nicotina de forma sostenida, sin combustión ni humo. En el mercado argentino se detectaron presentaciones con entre 1,5 y 6 miligramos de nicotina por unidad, aunque en otros países existen dosis aún mayores. Cada envase puede contener 15 o más bolsas, lo que implica una exposición significativa a la nicotina.
La comunidad médica advierte que la nicotina es altamente adictiva y que su consumo durante la adolescencia puede afectar el desarrollo cerebral, que continúa hasta aproximadamente los 25 años. Estudios internacionales señalan impactos sobre la memoria, la atención y el control de impulsos, además de un mayor riesgo de desarrollar otras adicciones. A esto se suma la preocupación por intoxicaciones accidentales en niños pequeños, documentadas en otros países, debido a que el tamaño, los sabores y el diseño de los envases pueden confundirse con golosinas.
Uno de los puntos centrales de la denuncia es el modo de comercialización. Según las organizaciones, las bolsas de nicotina se venden en kioscos y comercios de alta circulación juvenil, exhibidas junto a productos de consumo infantil. En las últimas semanas, además, se detectó el ingreso de una segunda marca al mercado, con estrategias similares. La promoción se refuerza a través de redes sociales y acciones con influencers, lo que amplifica su visibilidad entre adolescentes y jóvenes.
Las entidades también advierten que estos productos se ofrecen sin advertencias sanitarias gráficas, con envases llamativos y sabores frutales o mentolados, acompañados por mensajes que tienden a minimizar los riesgos, como “sin tabaco” o “menos tóxicos que un cigarrillo”. Desde el punto de vista sanitario, señalan que la ausencia de tabaco no elimina los efectos adversos de la nicotina ni el riesgo de dependencia.
La evidencia internacional indica, además, que las bolsas de nicotina rara vez reemplazan por completo al consumo de cigarrillos tradicionales o electrónicos. Por el contrario, suelen incorporarse a patrones de consumo múltiple, lo que incrementa la exposición total a la nicotina. En Argentina, encuestas escolares ya mostraron que la prohibición de venta de productos de tabaco a menores de 18 años no ha sido suficiente para impedir el acceso de adolescentes, que continúan adquiriéndolos en kioscos pese a la normativa vigente.
Hasta el momento, no se comunicaron públicamente decisiones oficiales sobre el retiro de estos productos del mercado, la aplicación de sanciones o la implementación de medidas preventivas específicas. Las organizaciones aclararon que el objetivo de la denuncia no es frenar el debate técnico sobre una eventual regulación, sino exigir acciones inmediatas mientras se discute un marco normativo más estable.









