Ansiedad y estrés pueden desatar adicción a la comida
Por Dr. Daniel Cassola
Como es de conocimiento popular uno de los males que enfrentan tanto los países desarrollados como los que están en vías de desarrollo es la epidemia de obesidad.
En menos de dos siglos el hombre pudo diseñar e implementar la tecnología para pasar de las hambrunas periódicas a la abundancia.
Pero el progreso trajo sus bemoles, y hoy nos encontramos con que gran parte de la población enferma por padecer de sobrepeso.
Es más, si bien aún la alimentación no está catalogada como una adicción, hay una tendencia en distintos investigadores de todo el mundo en empezar a pensar al comer compulsivamente como un trastorno.
Esto se puede comprobar cuando revisamos la relación entre malestares comunes como la ansiedad y la depresión, con la alimentación compulsiva.
Es más, los investigadores dicen que cada vez es más frecuente “comernos lo que sentimos”. Según indican los especialistas en psicología alrededor del 45 de la población en algún momento de su vida va a sufrir un cuadro de depresión o ansiedad.
Obviamente no todos los casos revisten gravedad, todos alguna vez vamos a estar bajo grandes cantidades de estrés. Es parte de la vida.
Pero lo que sí puede pasar es que esos cuadros desemboquen en una adicción por la comida. Y lo que padecen quienes comen por ansiedad es inseguridad.
Porque cuando uno sabe por qué está ansioso, triste o angustiado no necesariamente termine abriendo desaforadamente la heladera.
Por ejemplo, un hombre ante una entrevista laboral o un joven ante un examen importante puede estar ansioso. Pero identifica la causa de su sentimiento y no necesariamente vuelca es ansiedad al consumo de alimentos.
En cambio, es muy frecuente estar angustiado o estresado y no tener tan claro el origen del problema. Por eso si nos sentimos así puede ser conveniente serenarse, reflexionar o incluso hacer una consulta con un profesional.
Si a la angustia o al estrés le agregamos el sobrepeso estamos duplicando el problema.

