Argentina actualiza su estrategia para enfrentar la resistencia a los antimicrobianos

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud pública a nivel mundial. Este fenómeno ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos que reducen o anulan la eficacia de los medicamentos utilizados para combatirlos, dificultando el tratamiento de infecciones que hasta hace algunos años podían controlarse con relativa facilidad.

Por Dr. Daniel Cassola

Frente a este escenario, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó el nuevo Plan Nacional de Acción para la Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos y las Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud 2026-2029. La estrategia busca fortalecer el uso adecuado de antibióticos, antivirales, antimicóticos y antiparasitarios tanto en la salud humana como en la producción animal, mediante acciones coordinadas que permitan reducir la aparición y propagación de microorganismos resistentes.

La problemática tiene una magnitud creciente. Se estima que la resistencia antimicrobiana provoca más de 1,2 millones de muertes directas por año en el mundo y contribuye a cerca de 5 millones de fallecimientos anuales. En Argentina, el aumento de infecciones causadas por microorganismos resistentes representa un desafío para el sistema sanitario, ya que obliga a utilizar tratamientos más complejos, prolonga las internaciones e incrementa los costos de atención.

El nuevo plan se estructura en cinco ejes estratégicos. El primero apunta a fortalecer la capacitación de los equipos de salud y mejorar el conocimiento de la población sobre el uso responsable de estos medicamentos. El segundo se enfoca en ampliar la vigilancia epidemiológica y microbiológica mediante un sistema nacional que permita monitorear el consumo de antimicrobianos, la resistencia en animales destinados al consumo y la presencia de microorganismos resistentes en el ambiente.

Otro de los objetivos es reducir la incidencia de infecciones mediante la promoción de medidas de higiene, saneamiento, vacunación y bioseguridad en establecimientos de salud y en la producción agropecuaria. Además, se impulsarán controles más estrictos sobre la venta de antimicrobianos, se buscará eliminar progresivamente su utilización como promotores de crecimiento en animales y se promoverá un uso más racional en hospitales, consultorios y centros de atención primaria.

Finalmente, la estrategia contempla el desarrollo de estudios económicos y la evaluación de nuevas tecnologías que permitan mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones.

Las autoridades sanitarias destacaron que la implementación del plan requerirá el trabajo conjunto de organismos nacionales, provincias, instituciones científicas, universidades, sectores productivos y organismos internacionales. El objetivo es consolidar una respuesta integral frente a una amenaza que compromete la eficacia de tratamientos esenciales y que constituye uno de los mayores desafíos sanitarios de las próximas décadas.

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