Herpes zóster: especialistas destacan la importancia de la vacunación para prevenir complicaciones

Por Redacción Curar con Opinión

Aunque la mayoría de las personas recuerda la varicela como una enfermedad propia de la infancia, pocos saben que el virus responsable de esa infección permanece en el organismo durante toda la vida. Años o incluso décadas después, puede reactivarse y provocar herpes zóster, una enfermedad dolorosa que afecta principalmente a adultos mayores y personas con el sistema inmunológico debilitado.

Se estima que una de cada tres personas desarrollará herpes zóster en algún momento de su vida. El riesgo aumenta especialmente a partir de los 50 años y en quienes padecen enfermedades como diabetes, cáncer o trastornos autoinmunes.

La enfermedad se produce cuando el virus varicela-zóster, que permanece latente en los ganglios nerviosos tras haber causado varicela, vuelve a activarse. El cuadro suele manifestarse con una erupción de ampollas dolorosas en un sector específico del cuerpo, generalmente acompañada por ardor, picazón y sensibilidad extrema.

Sin embargo, la complicación más frecuente y temida es la neuralgia posherpética, un dolor neuropático intenso que puede persistir durante meses e incluso años después de que las lesiones cutáneas hayan desaparecido. Esta condición puede afectar significativamente la calidad de vida, dificultando el descanso, las actividades cotidianas y el bienestar emocional de quienes la padecen.

Los especialistas destacan que la vacunación representa actualmente la herramienta más eficaz para prevenir tanto el herpes zóster como sus complicaciones. Las vacunas de nueva generación, desarrolladas mediante tecnología recombinante, han demostrado niveles de eficacia superiores al 90% para evitar la enfermedad y reducir de manera significativa el riesgo de neuralgia posherpética.

La prevención adquiere especial importancia en adultos mayores, ya que los cuadros suelen ser más severos en personas con enfermedades crónicas, como diabetes, insuficiencia renal o afecciones respiratorias. En estos pacientes, la recuperación puede ser más lenta y las secuelas más persistentes.

Además de disminuir el riesgo de enfermedad, la vacunación contribuye a preservar la autonomía y la calidad de vida en una etapa de la vida donde las complicaciones pueden tener un impacto considerable.

.

También te puede interesar...