Argentina enfrenta anomalías térmicas sin precedentes

En los últimos meses, Argentina ha experimentado una desviación térmica significativa, situándose como el país con la mayor anomalía climática en Sudamérica. De acuerdo con un informe conjunto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Climate Central, durante el trimestre de diciembre a febrero, la temperatura promedio en Argentina se elevó 0,9 grados por encima del promedio histórico.

Por Dr. Daniel Cassola

Este incremento térmico ha resultado en olas de calor más frecuentes e intensas. Ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba registraron temperaturas superiores a los 40°C en múltiples ocasiones, alcanzando en algunos casos récords históricos. Estos eventos extremos no solo afectan al medio ambiente, sino que también tienen repercusiones directas en la salud pública, incrementando casos de golpes de calor, deshidratación y enfermedades respiratorias.

A nivel regional, Argentina supera a países como Venezuela, Paraguay y Ecuador, que presentaron una variación de 0,7 grados en el mismo período. Específicamente, la ciudad de Córdoba lideró el ranking de anomalías térmicas urbanas en Sudamérica, con un incremento de 1,2 grados sobre el promedio histórico. Le siguen Barquisimeto en Venezuela, y ciudades como Guayaquil, Caracas y Asunción, todas con un aumento de 1 grado. Buenos Aires se posicionó en el décimo lugar, con una desviación de 0,7 grados.

A nivel global, 2024 fue el año más caluroso registrado, con una temperatura media global 1,55°C por encima de los niveles preindustriales, superando el récord del año anterior.

La tendencia al aumento de temperaturas se ha manifestado en eventos climáticos extremos en Argentina. En marzo de 2025, la ciudad de Bahía Blanca sufrió lluvias e inundaciones catastróficas, consideradas excepcionales y vinculadas al cambio climático, según un estudio de investigadores de Argentina, Francia e Italia. ​

Además, en enero de 2025, se registraron temperaturas superiores a la media en el noreste y noroeste de Canadá, Alaska, Siberia, el sur de Sudamérica, África, Australia y grandes zonas de la Antártida, evidenciando una tendencia global al calentamiento. ​

Las altas temperaturas persistentes representan un desafío para la infraestructura y la salud pública en Argentina. El aumento en la demanda de energía debido al uso intensivo de sistemas de refrigeración puede provocar sobrecargas en la red eléctrica, incrementando el riesgo de cortes de energía. Asimismo, la exposición prolongada al calor extremo puede derivar en problemas de salud, especialmente entre poblaciones vulnerables como niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.​

Frente a este escenario, es imperativo que Argentina adopte medidas integrales para mitigar y adaptarse al cambio climático. Esto incluye la implementación de políticas públicas orientadas a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la promoción de energías renovables y el fortalecimiento de la infraestructura para resistir eventos climáticos extremos.​

Además, es crucial fomentar la educación y concienciación ciudadana sobre prácticas sostenibles y eficientes en el uso de recursos. La colaboración entre el sector público, privado y la sociedad civil es esencial para desarrollar estrategias efectivas que permitan enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático.

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