Por Redacción Curar con Opinión
Argentina continuará formando parte de las dinámicas de cooperación sanitaria en el continente a pesar de su reciente decisión de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así lo explicó el Dr. Guillermo Sequera, exdirector de Vigilancia de la Salud en Paraguay, quien aclaró que el país mantendrá su vínculo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la OMS en las Américas.
Según Sequera, la OPS ha estado operando desde 1902 y fue el modelo que la OMS replicó al momento de su fundación. Esta estructura regional permite que los países del continente continúen coordinando políticas sanitarias incluso si se apartan del sistema global gestionado desde la sede en Ginebra. El especialista remarcó que, en el caso de Argentina, su salida de la OMS no implica necesariamente una desconexión de los procesos de cooperación sanitaria en la región. “Si un país de las Américas sale de Ginebra, de ese espacio global, igual permanece en el espacio regional”, sostuvo en una entrevista con la radio 780 AM.
El exfuncionario paraguayo también aclaró que Argentina seguirá participando en mecanismos como la compra conjunta de vacunas, una de las herramientas fundamentales que ofrece la OPS para asegurar el acceso a inmunizaciones a precios accesibles y en tiempos coordinados. Señaló además que el sistema de salud estatal argentino, aunque con limitaciones, tiene una capacidad operativa que le ha permitido no depender exclusivamente de las estrategias globales impulsadas por la OMS. Desde su perspectiva, la decisión del gobierno argentino tiene más peso simbólico que práctico.
No obstante, Sequera advirtió sobre las consecuencias a largo plazo que podría tener este alejamiento. Afirmó que la salida del país de los foros globales de salud puede significar la pérdida de influencia en discusiones clave sobre innovación médica, acuerdos de propiedad intelectual, patentes y transferencia tecnológica. “Esos espacios se pueden traducir en negocio, en patentes, en transferencia de conocimientos”, subrayó, aludiendo al costo de quedar al margen de los debates que moldean la arquitectura internacional de salud.









