Las organizaciones Voices! y WIN International presentaron un informe basado en un estudio global de opinión pública sobre la salud en 39 países. Este análisis, enfocado en la autoevaluación del estrés y el sueño, revela que Argentina se encuentra entre los países con peor valoración de su nivel de estrés, especialmente entre los jóvenes y las mujeres, quienes superan ampliamente el promedio global.
Por Dr. Daniel Cassola
Los datos muestran que tanto Argentina como Perú son los países con las evaluaciones más negativas de su nivel de estrés, con un 54% y 59% de respuestas negativas respectivamente, superando el promedio global en más de 22 puntos. En Argentina, la percepción negativa crece significativamente entre mujeres (59% en comparación con 48% en hombres) y adultos jóvenes de 25 a 34 años (60%), alcanzando su punto más alto en jóvenes de 18 a 24 años, con un 72% de menciones negativas.
A nivel nacional, los residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y el Gran Buenos Aires (GBA) evaluaron su estrés de forma especialmente negativa, con el 62% y 59% de menciones desfavorables respectivamente, mientras que en el interior del país este indicador fue del 51%.
En cuanto a las causas del estrés, a nivel global el trabajo es el principal detonante (24%), seguido de la falta de dinero (21%) y cuestiones familiares (19%). En Argentina, la falta de dinero es el factor que genera mayor estrés (29%), seguido del trabajo (21%) y la falta de empleo (17%).
Además del estrés, el estudio evaluó la calidad del sueño como un indicador esencial de la salud mental. A nivel mundial, tres de cada diez encuestados calificaron negativamente su descanso, cifra que en Argentina asciende a cuatro de cada diez personas (36%). Aunque el 60% de los argentinos evalúa positivamente su calidad de sueño, la brecha entre los géneros es notable: los hombres presentan una valoración positiva mayor (65%) en comparación con las mujeres (55%).
La percepción positiva del sueño también varía según la edad, el nivel educativo y el estatus socioeconómico. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, solo el 52% evalúa positivamente su sueño, mientras que este porcentaje aumenta hasta el 68% en personas mayores de 65 años. Asimismo, quienes han alcanzado un nivel educativo superior y pertenecen a sectores socioeconómicos altos (74% en el grupo ABC1) registran las mejores evaluaciones de su descanso.
El informe de Voices! resalta que los jóvenes argentinos son el grupo más afectado en cuanto a la percepción de su salud, especialmente en términos de estrés, en comparación con los adultos mayores. Este patrón sugiere una vulnerabilidad creciente entre los jóvenes en relación a su bienestar general.
Las mujeres, por su parte, reportan no solo niveles de estrés más altos, sino también una calidad de sueño inferior en comparación con los hombres, reflejando una desigualdad de género en términos de salud y bienestar en Argentina. Esta situación plantea la urgencia de una agenda en salud mental que contemple la equidad de género, ya que las mujeres perciben una carga de estrés y problemas de salud más marcada que los hombres.









