Atentos contra los inescrupulosos

Por Dr. Daniel Cassola

A paso lento avanza en la Justicia la causa por defraudación contra más de 70 mil jubilados. Cuando el Tribunal Federal Oral número dos concluya con el proceso de la tragedia ferroviaria de Once, se abocará a este caso, según se dispuso la semana pasada.

Les recordamos que se trata de una denuncia por estafa contra más de 70 mil jubilados y veteranos de Malvinas, a los que se les descontaba entre 1,70 y 2,10 pesos todos los meses sin justificación aparente. El caso saltó a la luz en el año 2006, cuando Martha De la Fuente, la jubilada que hizo la primera denuncia, leyó atentamente su recibo de sueldo.

Fue allí cuando detectó el descuento al que no le encontró motivo. En la actualidad están procesados y esperan juicio cuatro personas integrantes de una cooperativa “trucha” y dos ex gerentas de la ANSES, que son los acusados por el fraude.

Este caso no es el único de este tipo aunque quizás sea el más llamativo por el enorme número de jubilados afectados. Otra manera frecuente de estafa se produce mediante el pago de créditos que los jubilados o pensionados nunca requirieron.

Una manera de evitar estos delitos es leer con atención el recibo de sueldo. Si cobramos por cajero es fundamental imprimirlo. La información vertida en el recibo a primera vista puede ser confusa, pero si miramos los números es sencilla. Hay un listado con los haberes que se perciben. Y otro con los descuentos. Estos pueden aparecer con un signo de menos o entre paréntesis. Al final, figuran tanto los haberes totales como los descuentos totales.

Si tenemos alguna duda con algún descuento, por más pequeño que fuera, debemos preguntar hasta encontrar una respuesta que nos satisfaga.

El momento clave para evitar estafas es el día de cobro. Para ello la misma ANSES recomienda:

– En lo posible, ir acompañados al banco o centro de pagos por alguien de confianza.

– No comentar con desconocidos el día y lugar de pago.

– Si al abonar una compra o servicio, se utiliza un billete de los que recién fueron entregados en el banco y alguien sostiene que se trata de un billete falso, no se le debe entregar el resto del dinero cobrado a fin de evitar el cambio de la totalidad de billetes válidos por billetes falsos.

– Dentro del banco o al salir del mismo, estar atentos a cualquier evento o actitud sospechosa, tales como que alguien se acerque simulando conocerlos, manifieste haber sido asaltado o finja haber encontrado dinero tirado en el suelo. Ante éstas o situaciones similares, acercarse a los funcionarios del banco o la autoridad policial y comentarlo.

– El cajero debe pasar todos los billetes por la “luz alógena”, un sistema lumínico de detección de billetes falsos. Esto debe hacerlo a la vista del jubilado. Si no lo hace, se lo deben exigir.

Estas son solo algunas medidas que podemos adoptar para evitar estafas. Por más poco que cobren los jubilados, recordemos que siempre hay inescrupulosos que buscan una oportunidad para hacer su negocio.

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