Argentina atraviesa un incremento significativo en los casos de Virus Sincicial Respiratorio (VSR), una infección respiratoria altamente contagiosa que afecta principalmente a los bebés y niños pequeños. Esta situación preocupa, ya que el virus es la principal causa de bronquiolitis y neumonía en menores de un año, poniendo en riesgo a los lactantes, especialmente a los nacidos prematuramente o con condiciones preexistentes.
Por Dr. Daniel Cassola
Cada año, la circulación del VSR en el país sigue un patrón estacional que se intensifica desde fines de otoño hasta principios de la primavera, con un pico habitual entre mayo y julio. Este 2025, en las últimas cuatro semanas epidemiológicas se observó un ascenso sostenido en las detecciones de VSR entre los casos de Infecciones Respiratorias Agudas Graves (IRAG). El promedio semanal se ubicó en 49 casos, con mayor incidencia en el grupo etario de 0 a 4 años. La alta positividad en los análisis confirma que el virus sigue siendo el responsable de buena parte de los cuadros respiratorios severos que requieren hospitalización, lo que genera presión sobre el sistema sanitario y alerta a los especialistas.
El VSR representa un desafío particular porque afecta tanto a bebés nacidos a término como a prematuros. La etapa más vulnerable se concentra en los primeros doce meses de vida, cuando el sistema inmunológico de los bebés aún se encuentra en desarrollo. Los síntomas más comunes incluyen tos persistente, estornudos, fiebre, dificultad respiratoria, disminución del apetito e irritabilidad. En muchos casos, estos signos evolucionan hacia cuadros de mayor gravedad que pueden requerir internación y, en situaciones extremas, derivar en la muerte.
Ante esta situación, la prevención se convierte en la principal herramienta para evitar complicaciones. En Argentina existen actualmente dos estrategias clave para proteger a los bebés del VSR. La primera es la vacunación materna, recomendada entre las semanas 32 y 36 de gestación. Esta medida permite que la madre transmita anticuerpos protectores al bebé a través de la placenta, brindándole inmunidad durante los primeros meses de vida, cuando el riesgo de complicaciones es mayor.
La segunda estrategia disponible es la inmunización mediante anticuerpos monoclonales. Esta opción está pensada para los bebés que no fueron protegidos a través de la vacunación materna o que nacieron antes de que la madre pudiera recibir la vacuna. En el mercado privado se encuentra disponible un anticuerpo que se administra en una sola dosis y brinda protección durante toda la temporada de VSR. Esta herramienta también es recomendada para niños de hasta 24 meses que siguen siendo vulnerables a la enfermedad grave en su segunda temporada de exposición al virus. Los anticuerpos monoclonales permiten proteger a los bebés nacidos antes de las dos semanas posteriores a la vacunación materna, a aquellos cuyas madres no recibieron la vacuna durante la gestación, y a los nacidos pretérmino.
El Dr. Néstor Vain, médico pediatra y neonatólogo, responsable de los servicios de Neonatología y Pediatría de los Sanatorios de la Trinidad Palermo y Ramos Mejía, destacó la importancia de estas nuevas herramientas. “A pesar de que el VSR es tan común y frecuentemente grave, durante años no tuvimos herramientas para prevenirlo. Hoy, con la posibilidad de proteger a los bebés desde el embarazo o con anticuerpos específicos, estamos ante un cambio de paradigma que puede evitar internaciones, complicaciones y muertes”, afirmó.
La experiencia internacional refuerza la importancia de estas estrategias. En Chile, la implementación de un plan nacional de inmunización con anticuerpos monoclonales mostró resultados contundentes. Durante la temporada 2024, el país vecino administró un anticuerpo monoclonal a más de 145.000 lactantes, logrando proteger al 90% de los menores de un año en su primera temporada de exposición al VSR. Según un estudio publicado en la revista The Lancet Infectious Diseases, esta medida redujo un 76,4% las hospitalizaciones por VSR y un 84,9% los ingresos a unidades de cuidados intensivos. Además, se registró un 66,5% menos de hospitalizaciones por infecciones respiratorias agudas bajas de cualquier causa y un 47,9% de disminución en las internaciones por cualquier motivo. Durante esa temporada, no se reportaron muertes por VSR, frente a las 13 registradas el año anterior.
Frente a este contexto, los especialistas recomiendan a padres y cuidadores consultar con su pediatra para conocer las opciones de prevención disponibles. La inmunización preventiva representa la mejor estrategia para proteger a los bebés, evitando complicaciones graves y reduciendo el impacto en la salud infantil y en los sistemas de salud. La evidencia demuestra que es posible cambiar la historia de esta enfermedad respiratoria común pero potencialmente grave.









