Carta abierta al presidente de la nación argentina sobre el Monumento a Colón en la Ciudad de Buenos Aires

Señor presidente, Ing. Mauricio Macri,

Me dirijo a usted en calidad de representante de la colectividad italiana, pero fundamentalmente como descendiente de inmigrantes. Como seguramente será de su conocimiento, gran parte de la comunidad italiana en Argentina se ha visto afectada por el desmantelamiento del monumento al navegante genovés Cristóbal Colón.

En su lugar se ha emplazado una estatua que conmemora a Juana Azurduy, seguramente una figura destacada en la independencia del Alto Perú, aunque lamentablemente a menos de seis meses de su colocación el monumento ya se presenta averiado y con notorias señales de deterioro.

Con todo respeto le solicito considere la posibilidad de devolverle a Colón el lugar que tuvo, muchos representantes de nuestra colectividad han planteado que ambos monumentos pueden convivir en el mismo espacio. De esta manera se remediaría una injusticia que se ha cometido, no solo con la figura histórica del descubridor, si no con los trabajadores ítalo argentinos que pusieron su esfuerzo y dinero para realizar la estatua.

Al cumplirse el centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, las principales colectividades del país decidieron ofrendar un regalo a la Argentina, la tierra que los había acogido y les había brindado un porvenir. De esta manera, los ingleses construyeron la “Torres de los ingleses” en Retiro. Asimismo, los españoles erigieron el “Monumento a la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas”, también conocido como “Monumento de los españoles”, en las inmediaciones de los bosques de Palermo.

Un próspero comerciante italiano, de nombre Antonio Devoto, organizó por aquellos tiempos una colecta entre los trabajadores de la comunidad para poder construir la estatua. La misma se construyó íntegramente en Italia, a cargo del escultor Arnoldo Zocchi, que utilizó mármol de carrara, un material muy especial que solo se puede extraer de los Alpes apuanos.

Hay quienes han intentado justificar el desalojo de Colón sosteniendo que fue quien dio el primer paso para el genocidio de los pueblos originarios de América. Esto es falso, ya que se trata de un navegante, un explorador, en última instancia un aventurero. El proceso de la conquista se inició con posterioridad a la muerte de Colón, quien nunca supo con precisión adónde habían llegado sus naves.

Lo central que quiero expresarle, señor presidente, es que al desmantelar y trasladar el monumento, lejos de hacer justicia con la historia, lo que se ha hecho es degradar y ofender a una de las comunidades más significativas de nuestro país, de la que usted por descendencia también forma parte. Más allá de la figura de Colón, su estatua expresa el esfuerzo de los trabajadores italianos que ayudaron a construirla. No parece justo confundir reconocimiento al país que los acogió con el genocidio de los pueblos originarios

De haberse emprendido la tarea más adelante en nuestra historia, quizás su tío Antonio Macri, que tuvo una destacada trayectoria en organizaciones como Unione e Benevolenza o el mismo Hospital Italiano, hubiera podido ayudar a su construcción. Lo mismo se aplica para el caso de su padre Franco, que llegó al país en la adolescencia y pudo forjar la empresa familiar en la que usted también se desempeñó.

Por eso apelo a su sensibilidad y buen juicio para que pueda dar curso a este reclamo que hoy sostenemos los representantes de la comunidad ítalo-argentina. El monumento a Colón debe restaurarse en su ubicación original, donde fue inaugurado por el presidente constitucional Hipólito Yrigoyen. Todavía estamos a tiempo de subsanar lo que ha sido un error, una pésima interpretación histórica que ha vapuleado la memoria de los inmigrantes italianos que, como usted y como yo, decendientes de ellos, han venido a estas tierras en busca de trabajo y libertad.

Lo saluda atentamente,

Dr.Daniel Cassola, presidente del Centro Cultural Giuseppe Mazzini, DNI:10952181

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