Fuente: Sin Mordaza
Los beneficios que se adjudican al vino comienzan a ser puestos bajo la lupa. Qué hay de cierto y comprobado y cuáles son los riesgos y los daños del abuso.
El consumo de vino ha sido asociado a mensajes confusos y a algunos beneficios cuyas evidencias aún no son suficientes. Muchos de los estudios han obtenido resultados contradictorios. A continuación, una actualización sobre la información que se difunde sobre su uso (y sobre su abuso), sobre sus verdades a medias y sobre sus propiedades y riesgos reales.
1 – Un consumo moderado de vino tinto (2 vasos chicos por día), puede beneficiar la salud actuando sobre el aparato cardiovascular.
2 – También la salud ósea se vería beneficiada a través de los poliferoles (presentes en el mosto y la uva y no el alcohol).
3 – Los poliferoles actuarían como inmunoestimulantes y antiinflamatorios.
4 – Es conveniente comer algo previamente al ingreso de alcohol, así como ante la sed, beber vasos de agua.
5 – La Organización Mundial de la Salud indica un ingreso de no más de 300 ml por día (adulto de 70 kgs- 1/3 de botella) y no más de 150 ml por cada comida.
6 – No serían los antioxidantes (poliferoles, resveratrol) los que generarían las mejoras ante un consumo moderado por día.
7 – La mujer tiene en su cuerpo menos agua, menos músculo, más tejido adiposo e hígado más propenso por lo que es especialmente sensible al consumo exagerado de alcohol.
8 -El vino blanco a la larga erosiona el esmalte de los dientes por su acción acidificante.
9 – No existen certezas absolutas de la acción beneficiosa del vino. Hay contradicciones en los estudios.
10 – El consumo compulsivo, ocasional o cíclico y sistemático (fines de semana “previas” en los adolescentes y aun púberes) genera riesgos inmediatos (agudos), y a distancia accidentes como hepático, desinhibición de la agresividad, violencia, depresión, angustia son los más frecuentes efectos vistos en los jóvenes, principalmente mujeres.
11 – El incremento de la ingesta de alcohol hasta niveles absurdos, bajo el pretexto de su inocuidad genera serios problemas a la salud física, psíquica y social de los individuos.
12 – Es fundamental detectar si la tolerancia al uso o abuso del alcohol es una virtud o es el paso previo a un alcoholismo de difícil pronóstico.
13 – Es importante la observación por parte de otros y de uno mismo, de las características personales, frente a diversas sustancias o señales: uso de drogas fuertes, cigarrillos, marihuana, juego compulsivo, vínculos co-dependientes, que llevan a desaconsejar incursionar en el alcohol, a veces ni siquiera intentando moderación, que no se logra alcanzar.
En definitiva:
1 – Beber poco a veces no se logra. Mejor no luchar y abstenerse.
2 – Beber demasiado daña arterias, corazón, hígado, cerebro, puede generar cáncer y alcoholismo (enfermedad del SNC -sistema nervioso central- que afecta al comportamiento con descontrol, ansiedad, desinhibiciones, angustia, promiscuidad en general).
Conclusiones
Según la ley y el sentido común, los menores no deberían comenzar y los adultos deberían saber frenar en la “dosis” adecuada.
Los daños y los riesgos superan ampliamente a los beneficios, aun en duda y controversia.
* El doctor Máximo Ravenna es médico clínico, psicoterapeuta y Director Médico del Centro Terapéutico que lleva su nombre.









