Los hospitales municipales del interior de la provincia de Buenos Aires enfrentan una situación crítica: según dicen, han agotado sus presupuestos anuales en solo seis meses.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta alarmante situación ha llevado a las autoridades a evaluar drásticas medidas, como la reducción de cirugías, internaciones y la provisión de medicamentos. Los intendentes, desesperados, recurren a los fondos destinados al mantenimiento de caminos rurales para intentar paliar la crisis. Un caso emblemático es el del municipio de Coronel Suárez, que refleja la gravedad del problema.
Con una población de 42.000 habitantes, Coronel Suárez depende de un hospital regional financiado con fondos municipales. La única alternativa privada es un hospital que cierra los fines de semana y carece de guardia e internación. Esta semana, el intendente Ricardo Moccero organizó una reunión con autoridades del hospital, concejales y referentes políticos para exponer la acuciante situación de la salud pública en la ciudad.
El panorama presentado es desolador: el hospital municipal consume más del 55 % del presupuesto total del municipio y, en los primeros seis meses de 2024, se gastaron los fondos destinados para todo el año. «Vamos a tener que elegir qué servicios dejar de prestar», declaró el director del hospital, Mariano Sein. Entre las posibles medidas, mencionó la reducción de cirugías, la entrega de medicamentos y la cantidad de camas de internación. La guardia, sin embargo, es indispensable ya que es la única en la zona.
El aumento exponencial de los costos es uno de los principales factores detrás de esta crisis. En 2022, el municipio gastó 6.500.000 pesos en la guardia del hospital. Este monto aumentó a 6.799.000 pesos el año pasado con la misma cantidad de pacientes. Sin embargo, en lo que va de 2024, el gasto ha ascendido a 74.000.000 de pesos, un incremento del 1.000%.
Dos factores principales explican este desmesurado aumento. Primero, un incremento considerable en la demanda de servicios médicos debido al despido de 200 trabajadores de la fábrica DASS, quienes ahora dependen del hospital municipal para su atención médica. Segundo, los costos de medicamentos e insumos se han disparado. Por ejemplo, la ampicilina, utilizada para tratar infecciones, ha aumentado un 2.941%, mientras que el diclofenac ha subido un 1.055%.
La crisis ha generado tensiones entre Moccero y el gobierno provincial de Axel Kicillof, especialmente porque el intendente se ha mostrado reacio a recibir pacientes de distritos vecinos. «No vamos a recibir a gente de la zona», afirmó Moccero.
Para enfrentar la crisis, Moccero ha decidido utilizar fondos destinados al mantenimiento de caminos rurales. «Prefiero que algún camino rural esté un poco más deteriorado, pero que haya gente que se pueda atender», justificó. Además, el municipio ha propuesto transferir el área de Neonatología al gobierno provincial para convertirla en un servicio regional, lo que permitiría aliviar el presupuesto municipal en 700 millones de pesos anuales.
La situación en Coronel Suárez es representativa de otros municipios pequeños de la provincia de Buenos Aires, como Necochea y Brandsen, donde los hospitales municipales son la única opción para sus habitantes. Estos municipios también enfrentan el desafío de financiar la salud pública con recursos municipales limitados, lo que pone en riesgo la prestación de servicios esenciales.









