El dengue, una enfermedad transmitida por mosquitos, ha estado en constante aumento en todo el mundo, especialmente en las regiones de las Américas.
Por Dr. Daniel Cassola
En un seminario web reciente sobre el manejo del dengue, expertos de diferentes partes del mundo se reunieron para discutir la situación actual y los métodos para controlar la propagación de esta enfermedad que afecta a millones de personas cada año.
La incidencia del dengue ha experimentado un aumento significativo en todo el mundo. El Dr. Raman Velayudhan, Jefe de la Unidad de Salud Pública Veterinaria, Control de Vectores y Medio Ambiente y Enfermedades Tropicales Desatendidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), destacó que la incidencia se ha multiplicado casi por ocho desde el año 2000. Antes de 1970, el mosquito vector del dengue estaba presente en solo un puñado de países, pero ahora se encuentra en más de 130 países.
En las Américas, el dengue es transmitido principalmente por el mosquito Aedes aegypti y es endémico en muchos países. Los brotes de dengue tienden a ser cíclicos, con un patrón estacional que coincide con los meses cálidos y lluviosos, momentos en los que los mosquitos se reproducen con mayor rapidez.
El año 2023 ha sido testigo de un alarmante aumento en los casos de dengue en las Américas. Hasta ahora, se han registrado más de 3 millones de nuevas infecciones, superando las cifras de 2019, que fue el año con la mayor incidencia de la enfermedad en la región, con 3.1 millones de casos. Estos números incluyen casos graves y, lamentablemente, también muertes.
Brasil ha sido particularmente afectado en esta oleada de casos, representando el 80% de los casos en la región del cono sur. Además, se ha observado una transmisión inusualmente alta en otras áreas del continente, como la región andina, donde la tasa de letalidad es mayor. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido recomendaciones para abordar este aumento en los casos.
Varios factores han contribuido a la propagación del dengue. La urbanización y el cambio climático han desempeñado un papel crucial al brindar condiciones propicias para la proliferación de mosquitos. La COVID-19 también ha tenido un impacto, ya que las medidas de control de mosquitos y la notificación de casos se vieron afectadas por las interrupciones relacionadas con la pandemia.
A medida que el hemisferio sur se adentra en meses más fríos y secos, es posible que se vea una disminución en los casos en algunas áreas, pero se espera un aumento en América Central y el Caribe durante la segunda mitad del año. La OPS ha emitido una alerta para preparar los sistemas de salud y aumentar la vigilancia ante este posible aumento.
La prevención y el control del dengue se centran en el manejo del vector, es decir, el mosquito Aedes aegypti. No existe un tratamiento específico para el dengue, por lo que la prevención es crucial. Se utilizan una variedad de métodos, incluidos productos químicos como insecticidas y repelentes, así como medidas mecánicas para eliminar los criaderos de mosquitos, como mosquiteros y pantallas de ventanas.
Una estrategia efectiva para combatir el dengue es la participación de la comunidad. Involucrar a las comunidades locales en la aplicación de métodos de prevención puede marcar una gran diferencia en el éxito de los programas de control. La OPS ha desarrollado iniciativas para concienciar a las comunidades sobre la relación entre los mosquitos y las enfermedades que transmiten, como el dengue, el chikunguña, el zika y la malaria.









