El envejecimiento en Argentina es un desafío para el sistema de salud

El envejecimiento poblacional de Argentina está avanzando a un ritmo alarmante. Con un 16% de su población actual mayor de 60 años, el país enfrenta un desafío urgente en su sistema de salud.

Por Dr. Daniel Cassola

Este fenómeno demográfico es una bomba de tiempo que amenaza con colapsar los servicios de salud, un tema central discutido durante la VI Jornada de Atención Primaria de Salud (APS) organizada por la Cámara de Instituciones de Diagnóstico Médico (CADIME). La jornada, celebrada el 7 de noviembre en Buenos Aires, contó con el respaldo de importantes entidades de salud, entre ellas el Ministerio de Salud de la Nación, la Asociación Médica Argentina y la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA).

Según datos del último censo y de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), los mayores de 60 años constituyen ya el 16% de la población argentina. Para 2050, se estima que ese porcentaje aumentará hasta el 22-25%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta población envejecida plantea desafíos, no solo en términos de salud física, sino también de sostenibilidad económica. Actualmente, de los 7,4 millones de personas mayores de 60 años, 750 mil no reciben jubilación y 3,1 millones apenas perciben el haber mínimo. Además, el 50% enfrenta inseguridad alimentaria y no realiza actividad física, mientras que el 10% sufre de algún déficit cognitivo, cifra que asciende al 40% entre mayores de 80 años.

Rolando Morgensterin, especialista en salud pública y referente técnico de CADIME, resaltó que el envejecimiento saludable es inalcanzable sin una cobertura de salud universal basada en la atención primaria. Actualmente, solo 67 mil personas mayores de 65 años acceden a los beneficios del Programa Sumar, diseñado para quienes no tienen cobertura formal. Para hacer frente a este problema, es necesario reducir las brechas de acceso y promover una atención médica accesible e igualitaria.

La doctora Romina Rubin, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), subrayó que Argentina se encuentra entre los países más envejecidos de la región. Este aumento en la longevidad, sin embargo, no se ha traducido en años de vida libres de discapacidad, lo cual pone en jaque al sistema de salud. Rubin propuso la implementación de un plan de detección precoz de fragilidad en los distintos niveles de atención primaria, así como la formación de enfermeras especializadas en gerontología, dado que el país cuenta con solo 700 geriatras registrados para toda su población envejecida.

El gerontólogo Edgardo Di Virgilio destacó que la “revolución de la longevidad” ha generado una “crisis socio-sanitaria”, señalando que el costo mensual de una residencia de calidad media ronda los tres millones de pesos. La financiación de la dependencia es, por lo tanto, una cuestión crítica que requiere la mejora y reorganización de los servicios de cuidado de larga duración.

La doctora Lorena Peralta, especialista en gestión de instituciones de salud, explicó la importancia de los cuidados transicionales para los adultos mayores. Según ella, uno de cada cinco pacientes es reingresado al hospital en los primeros 30 días posteriores al alta, y uno de cada dos enfrenta errores en la medicación. Estas situaciones subrayan la urgencia de mejorar los procesos de transición entre servicios y reducir los errores, ya que cada hospitalización disminuye la capacidad funcional de los pacientes en un 30%.

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