Después de los 50 uno de cada 5 tendrá cataratas
Por Dr. Daniel Cassola
La catarata es la opacidad parcial o total del cristalino, lo que provoca que la luz se disperse dentro del ojo y no se pueda enfocar en la retina, creando imágenes difusas. Es la causa más común de ceguera tratable con cirugía. Tiene diversos orígenes pero se le atribuye mayormente a la edad aunque también hay muchas otras causas. Las cataratas generan problemas para apreciar los colores, cambios de contraste y actividades cotidianas como conducir y leer, entre otras.
Con los años, las cataratas maduran naturalmente y, de manera lenta y progresiva, producen cambios que afectan la calidad de la visión. Generalmente, las dificultades se van instalando de manera paulatina, a punto tal que el paciente lo nota poco porque se va acostumbrando progresivamente a su nueva manera de ver.
Muchos pacientes operados, notan que luego de la cirugía, y una vez recuperada la visión, la llama de la hornalla es más brillante, las mesadas tienen más polvo o sus rostros tienen más arrugas, cuando en realidad lo que ocurría es que no podían distinguir estos detalles.
En general, las cataratas se consideran una parte normal del envejecimiento: 2 de cada 10 personas mayores de 50 años las padecen. Luego de los 60, en tanto, asciende a 4 de cada 10. No todas son iguales, algunas quitan más visión que otras, algunas lo hacen más rápidamente que otras, pero, en general, son progresivas y ponen en riesgo las actividades cotidianas, incluso el deambular, ya que los desniveles como escalones, cordones o irregularidades del piso pasan inadvertidos por estos pacientes.
Además de la edad, hay otros factores de riesgo como la herencia, la diabetes, una larga exposición al sol a lo largo de la vida, el consumo de cigarrillos, haber padecido trastornos visuales serios y un prolongado uso de esteroides, ya sea tópicos o sistémicos. Ahora bien, cuando los síntomas afectan la calidad de vida cotidiana, se debe considerar la posibilidad de realizar una cirugía, cuyo éxito es superior al 95 por ciento.
Se trata de una de las prácticas más realizadas. Se utilizan lentes intraoculares e incluso multifocales, que brindan un alto índice de independencia de anteojos de cerca y lejos. La cirugía se realiza con anestesia en gotas y una muy leve sedación. Los pacientes regresan a su casa una vez finalizada y en cuestión de días retoman sus actividades.
Afortunadamente la ciencia nos permite mejorar nuestra calidad de vida. Si tiene problemas en la visión haga la consulta. De todas maneras, y sobre todo, si alcanzó los 50, visite al oftalmólogo al menos una vez al año. Y si tiene cataratas, no dude en operarse, tanto su vista como su vida mejorarán rotundamente.
