La pandemia se prolonga en Argentina y en el mundo


Ayer el número de casos positivos diagnosticados en un día volvió a ser altísimo, con más de 27 mil, y se contabilizaron 706 fallecimientos. Bajan muy lentamente los internados en terapia intensiva. Más de seis millones de argentinos aguardan por la segunda dosis de Sputnik V, y quizás se necesite una tercera.

Por Dr. Daniel Cassola

Seguramente la percepción esté condicionada por el agotamiento que producen más de 15 meses de pandemia, pero la sensación es que la situación actual se estira y el final, si bien parece más cerca, cada tanto se aleja un poco. Ayer se registraron más de 27 mil contagios y la escalofriante cifra de 706 fallecimientos. El pico de la segunda ola puede haber pasado pero el descenso es muy lento. Subimos por ascensor y bajamos por escalera.

Lo mismo sucede con uno de los indicadores más importantes en la pandemia, como es la ocupación de las camas de terapia intensiva. El número de ocupación baja pero lo hace también con mucha lentitud y aún faltan analgésicos, sedantes y relajantes, según indicó un informe de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI).  En las Unidades de Terapia Intensiva (UTIs) hay déficit en fármacos esenciales para realizar intubaciones en pacientes que necesitan respiración mecánica. La falta de analgésicos, principalmente de fentanilo está presente en el 46 por ciento de las instituciones, según informó la SATI, que también destacó que “el déficit de sedantes es del 51 por ciento, a predominio del propofol y del midazolam y el déficit de relajantes neuromusculares es del 63 por ciento, principalmente de atracurio, rocuronio y pancuronio”.

En cuanto a la ocupación el informe de la SATI marca que hay “una leve disminución en la ocupación de camas (de todo tipo) en la mayoría de las provincias”. Del 91 por ciento de uso se pasó al 89 por ciento. Hablar de mejoría quizás sea un exceso de optimismo. En el país, a su vez, el 65 por ciento de las camas de terapia intensiva están ocupadas por pacientes con coronavirus, menos que el 69 por ciento que se registraba la semana pasada.

En Europa, donde la vacunación está bastante más avanzada que aquí, el predominio de la cepa Delta frenó las aperturas en algunos países y hace temer una posible tercera ola. Por caso en Rusia, el presidente  Vladimir Putin advirtió que la situación epidemiológica de algunas regiones del país está empeorando, por lo que las autoridades de Salud comenzaron a promocionar la idea de aplicar refuerzos a los vacunados seis meses después de la última dosis para tratar de controlar el rebrote de casos.

Este es un dato importante ya que los rusos están vacunados con la misma Sputnik V que gran parte de los argentinos. Si ellos necesitan un refuerzo probablemente aquí suceda lo mismo. En Argentina, además, hay 6.046.283 de personas esperando por la segunda dosis de la vacuna rusa, cuyo componente es distinto del primero. Claro que para pensar si hace falta o no una tercera dosis primero hay que cumplir con la segunda.

La tendencia es que la vacunación avanza pero ni siquiera para los países que logran inmunizar a gran parte de la población la salida es fácil. El coronavirus se adapta y continúa contagiando. Además de la salud lo que ha logrado afectar de manera considerable el virus es la paciencia.

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