La OMS considera a la contaminación del aire un problema comparable con el tabaquismo o la mala alimentación

Se estima que siete millones de personas mueren prematuramente cada año por enfermedades relacionadas con la contaminación del aire, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS). Debido a su dependencia de los combustibles fósiles (petróleo), los países de ingresos bajos y medianos son los que más sufren.

Por Dr. Daniel Cassola

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó las pautas mundiales de calidad del aire, cosa que no hacía desde el año 2005. Ahora se considera que un aire menos contaminado que antes es igualmente dañino para la salud humana. Se atribuye a este problema gran cantidad de casos de enfermedades cardíacas y pulmonares, causadas por las partículas y gases tóxicos que componen lo que se respira en las ciudades.

La advertencia de la OMS sostiene que exceder los nuevos niveles de la guía de calidad del aire se asocia con riesgos significativos para la salud. En América Latina y el Caribe, 9 de cada 10 personas viven en ciudades que ya superaron estos estándares. En estas urbes más de 320.000 muertes cada año son atribuibles a la exposición a contaminantes atmosféricos. 

El problema es que la peor contaminación, las partículas diminutas que se pueden respirar en los pulmones, es terriblemente difícil de detener. La contaminación proviene de los escapes de los vehículos y la calefacción central de gas. Pero las partículas nocivas también se liberan al aire de otras formas, o se forman en el aire en reacción con otras sustancias químicas.

Las fuentes de partículas incluyen pinturas, líquidos de limpieza y disolventes. A eso hay que agregar el desgaste de los neumáticos en el asfalto o los frenos, lo que significa que incluso los autos eléctricos no pueden ofrecer una solución perfecta. Los residuos orgánicos de las granjas que suelen circundar los tejidos urbanos también emiten gases que contribuyen a las muertes que se producen en las ciudades. Otros contaminantes señalados en las directrices incluyen el ozono, el dióxido de nitrógeno, el dióxido de azufre y el monóxido de carbono.

A nivel mundial, se estima que la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras cada año y resulta en la pérdida de millones de años más de vida saludable. En los niños, esto podría incluir una reducción del crecimiento y la función pulmonar, infecciones respiratorias y agravamiento del asma. En los adultos, la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular son las causas más comunes de muerte prematura atribuible a la contaminación del aire exterior, y también están surgiendo pruebas de otros efectos como la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas. Esto coloca la carga de morbilidad atribuible a la contaminación del aire a la par con otros importantes riesgos para la salud mundial, como una dieta poco saludable y el tabaquismo.

“La contaminación del aire es una amenaza para la salud en todos los países, pero afecta más a las personas de los países de ingresos bajos y medianos”, sostuvo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. 

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