Día del Nutricionista: la importancia de dismuir el consumo de sal
La sal es popular y tradicional en todas las cocinas del mundo. Sin embargo, existe un alto desconocimiento por parte de la comunidad en general con respecto a la gran cantidad de alimentos y bebidas que contienen sodio.
Es importante destacar que su consumo no es malo, sino el exceso en los hábitos alimentarios.
En el Día del Nutricionista, la licenciada María Emilia Mazzei (MN 0685) explica que “el sodio es un mineral muy importante para nuestro cuerpo, ya que mantiene el balance de los líquidos dentro y fuera de las células. La cantidad que necesitamos es muy pequeña: 200 miligramos por día. Sin embargo, en nuestro país se consumen entre 3000 y 6000, casi 25 veces más de lo necesario para vivir”.
Cada gramo de sal contiene entre un 40 y un 60 por ciento de sodio, un nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener el agua para conseguir un buen nivel de hidratación.
Las necesidades diarias de sal recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 4 a 6 gramos por día, lo que equivale a 1.6 gramos de sodio. En la Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación, el consumo de sal por persona ronda los 12 gramos diarios, el doble del valor máximo recomendado. En cuanto a las personas con hipertensión, se recomienda 2 gramos.
El 77 por ciento del sodio que se consume es a través de los alimentos y bebidas. Es por eso que debemos estar atentos a la cantidad de sodio que indican en las etiquetas, ya que estos sumados a la sal que sea agrega, puede superar las cantidades recomendadas. Por ejemplo, una cucharada de salsa de soja tiene 1.300 miligrámos, un trozo de queso fresco cremoso 275 miligrámos y una hamburguesa 690. Incluso el agua, el principal constituyente de nuestro cuerpo, tiene sodio.
La carne, por ejemplo, contiene 65 miligramos de sal, el huevo 122 y el pescado 140, en 100 gramos. Una rodaja de pan contiene 114 miligramos, cuatro fetas de panceta 548 y tres medialunas tienen toda la cantidad de sal que una persona con hipertensión arterial puede consumir en una semana.
Existen dentro de las aguas embotelladas dos grupos: las que tienen alto y las de bajo contenido de sodio. Si nos remitimos a los dos litros que son recomendados incorporar por día para lograr una hidratación adecuada, es importante destacar que el aporte de las aguas de alto contenido de sodio para dicho consumo podría alcanzar los 256 miligrámos por día, mientras que el de las bajas en sodio alcanzaría 20 miligrámos diarios.
“La comunidad suele resistirse a restringir el sodio en su plan de alimentación, en mayor medida porque no saben que es posible resaltar el sabor propio del alimento y saborizar aquellos que lo necesitan sin aportar sodio, además de poder sustituir por otros que presentan un menor contenido del mineral”, afirma la médica nutricionista Mazzei.
Para que una alimentación sea balanceada debe estar formada por los cinco grupos básicos de alimentos (Almidones, verduras y frutas, carnes, quesos y huevo, lácteos y sustancias grasas), resultando indispensable el consumo de aproximadamente 2 litros de agua por día. Se recomienda que, tanto los alimentos como las bebidas, sean variados, bajos en sal, en grasas saturadas y colesterol.
Tres medialunas tienen toda la cantidad de sal que una persona con hipertensión arterial puede consumir en una semana.
Incluso en el agua encontramos sodio: el agua mineral contiene entre 110 y 164 miligramos por litro, mientras que el agua bajo en sodio tiene 10.
Consecuencias que puede traer el consumido excesivo de sal
Provoca retención de agua (con el consiguiente aumento de peso y exigencia al corazón, hígado y riñones de manejar mayor volumen de líquido y trabajar por encima de sus posibilidades).
Aumenta el riesgo de hipertensión arterial.
Empeora los síntomas asociados a enfermedades del corazón, hepáticas y renales.
Agrava cualquier disfunción del organismo en fumadores, diabéticos y obesos. Se encuentra asociado también a enfermedades tan graves como el cáncer de estómago y la osteoporosis.
“Pequeños cambios en la vida diaria pueden evitar problemas a futuro. Por eso es importante mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente, adoptar hábitos favorables y seleccionar correctamente los alimentos, bebidas y condimentos que se consumen; considerando siempre que sean bajos en sal, en grasas saturadas y colesterol, y en porciones adecuadas”, sintetiza la Dra. Mazzei.
Fuente: DiarioNecochea.com
